MADRID.- El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, presentó este lunes a España como un «refugio seguro en medio del actual desorden mundial» ante una audiencia de multinacionales extranjeras, a las que prometió un país estable, capaz, trabajador, «lleno de oportunidades» y rentable.
Durante la inauguración del ‘II Invest in Spain Summit’, un foro de inversión que reúne a 75 compañías de 25 países, Sánchez afirmó que si alguien hubiera invertido un euro en la España de 1960 hoy tendría un retorno de 160 euros, lo que supone un ritmo de creación de riqueza que no es comparable con ningún otro país europeo salvo Irlanda.
Sánchez destacó los ingredientes de la «receta» de éxito: «crecimiento récord, dinamismo laboral, agenda verde, infraestructuras de primera, servicios públicos también de primera, y una apuesta irrenunciable por la apertura y el talento».
Respecto a las infraestructuras, justo hace año, en la primera cita de este foro, un apagón eléctrico en toda la península ibérica sorprendió a los participantes.
Desempleo y vivienda, los retos pendientes
Frente a las bondades del patrón económico español, Sánchez reconoció que la todavía elevada tasa de desempleo y las dificultades de acceso a la vivienda constituyen los retos pendientes.
En este sentido, admitió que la crisis de vivienda supone «un freno» a la economía, ya que «no se puede crecer si los trabajadores no pueden vivir donde trabajan», aunque recordó los planes del ejecutivo para paliar esta situación, como el plan estatal de vivienda hasta 2030, dotado con 7.000 millones de euros.
Respecto a la evolución del empleo, subrayó que España crea más de la mitad del empleo de la UE, con tan solo una décima parte de su población, y que se alcanzaron cifras récord de ocupación de personas mayores de 55 años, de mujeres y de población extranjera.
No obstante, España es el segundo país de la Unión con más desempleo (9,8 %) según los datos de febrero de 2026 publicados por Eurostat.
EFE

