REDACCIÓN DEPORTES.- Inter Miami derrotó este miércoles por 2-1 al Atlas mexicano en la Leagues Cup gracias a un gol del venezolano Telasco Segovia y otro en el último suspiro, inicialmente anulado, de Marcelo Weigandt, en un partido que marcó el debut del argentino Rodrigo de Paul.
Inter Miami fue el primer equipo de la MLS en ganar un partido de la Leagues Cup en los 90 minutos, después de que este martes los clubes mexicanos se adjudicaran 5 de los 6 encuentros jugado, mientras que el Montreal solo pudo imponerse en la tanda de penaltis en el restante.
Fue un encuentro con numerosas ocasiones, en el que De Paul, quien debutó sin haber completado ni un solo entrenamiento con sus nuevos compañeros y recién llegado de un mes de vacaciones, dejó muestras de su calidad y de la conexión que puede desarrollar con Sergio Busquets y Lionel Messi.
Ambos equipos se marcharon al descanso con el marcador en cero, aunque dispusieron de sendas ocasiones en los últimos instantes. Primero, Arturo González lo intentó con un disparo suave que atrapó Ríos sin dificultades.
En el minuto 60, Sergio Busquets cazó un rechace de la defensa del Atlas y filtró un pase entre líneas para dejar a Messi solo frente a Vargas. El rosarino, generoso, cedió el balón a Segovia, que empujó a placer el primer gol del partido.
El esfuerzo del Atlas por encontrar el empate obtuvo recompensa en el minuto 80. Un centro de Sergio Hernández fue mal rechazado por Maximiliano Falcón, dejando el balón suelto en el área para que Rivaldo Lozano lo cazara y estableciera el 1-1.
Javier Mascherano y Gonzalo Pineda ya estaban preparando la lista de lanzadores para la tanda de penaltis cuando en la última jugada del partido el Inter encontró el 2-1 y se llevó los 3 puntos.
Fue en una triangulación en el minuto 96 entre Jordi Alba, Messi y Suárez. Messi, aprovechando una vez más la salida de Vargas, asistió esta vez a Marcelo Weigandt, que remató a placer.
El asistente levantó el banderín en primera instancia por fuera de juego, pero el VAR comprobó que Weigandt estaba por milímetros por detrás del balón. No hubo tiempo para más.
EFE


