MADRID.- Los dragones, las guerras y las batallas por el poder regresan con la tercera temporada de la serie ‘House of the Dragon’, cuyo verdadero corazón es un drama familiar para los actores, Steve Toussaint y Phoebe Campell, que ven paralelismos en la lucha por el control y sus consecuencias en la ficción de Poniente con la realidad actual.
Con motivo del estreno este lunes en HBO Max de la nueva entrega, EFE conversa con los actores de esta producción del universo de George R.R. Martin de ‘Game of Thrones’, ambientada 200 años antes de la ficción original, que llega con nuevas intrigas y luchas de poder dentro de la Casa Targaryen.
Toussaint interpreta a Corlys Velaryon, uno de los hombres más ricos e influyentes de Poniente durante la Danza de los Dragones que enfrentó a la dinastía por el Trono de Hierro, y Campbell es Rhaena Targaryen, su nieta, que lucha por encontrar su lugar en su poderosa familia.
Tras dos temporadas de conspiraciones, alianzas y traiciones por la disputa sucesoria de la Casa Targaryen, con los dragones como principal fuente de poder de las facciones de Rhaenyra y Aegon, la tercera entrega de la precuela de ‘Game of Thrones’ retoma la historia en la esperada Batalla del Gaznate, con sangre, fuego y mucha acción.
Toussaint afirma que tanto ‘House of Dragon’ como «su padre», ‘Game of Thrones’, son «en el fondo un drama familiar» y cree que lo que marca la diferencia de este universo con el resto de series de fantasía son las relaciones interpersonales.
Más allá de dragones y batallas, la serie aborda el poder, la herencia y la familia, a la que, precisa el actor, «no puedes elegir», y cómo afrontan sus personajes ese problema es uno de los temas principales de la serie.
Toussaint cita como ejemplo que el público puede sentirse identificado con la inseguridad de un personaje como Rhaena, quien no tiene un dragón pero «intenta desesperadamente demostrar su valía en esta familia, sintiéndose profundamente inferior».
EFE


