MADRID.- El acuerdo alcanzado este jueves entre socialistas e independentistas catalanes desbloquea la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno en España, en medio de una fuerte tensión en el país por la amnistía pactada para los implicados en el proceso separatista entre los años 2012 y 2023.
Un pacto que abre una «etapa inédita» en España, en palabras del expresidente catalán Carles Puigdemont en Bruselas, donde se selló el acuerdo mientras en Madrid la derecha española clamaba contra lo que considera una traición de Sánchez al país con tal de seguir en el poder.
Un pacto largamente negociado
La firma entre el partido socialista PSOE de Sánchez y la formación independentista Junts de Puigdemont, que sería uno de los beneficiados por la amnistía, se cerró tras semanas de negociaciones mientras se acercaba la fecha límite.
Pese al acuerdo, Puigdemont advirtió que la estabilidad del Gobierno español en la próxima legislatura dependerá de «una negociación permanente» con el PSOE, pues «se abre un camino incierto y lleno de dificultades».
«El conflicto que queremos resolver no se limita a 2017», dijo en referencia a la declaración unilateral de independencia de ese año, cuando presidía el Gobierno regional de Cataluña, tras la que huyó de la Justicia española.
Por ello, el documento del acuerdo, difundido por los socialistas, establece que la futura amnistía, aunque sin incluir “nombres”, será para todos los relacionados «directa o indirectamente» con el proceso independentista «entre 2012 y 2023».
Sobre la posibilidad de un referéndum, Puigdemont comentó que será en todo caso negociado a través de un mediador internacional, aunque el documento pactado apunta que se basaría en lo que la Constitución española establece para «decisiones políticas de especial trascendencia».