JERUSALÉN.- El patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, presidió este Domingo de Resurrección la misa de la vigilia en la Basílica del Santo Sepulcro, a puerta cerrada y junto a un pequeño grupo de frailes debido a las restricciones israelíes en el marco de la guerra con Irán.
«Aquí, dentro de este Sepulcro, no nos encontramos ante un símbolo: nos enfrentamos a un vacío real», comenzó su homilía el cardenal Pizzaballa en referencia al cierre prolongado de uno de los lugares más sagrados del Cristianismo.
«La Pascua comienza así: no con una explicación, sino con una ruptura. No con emoción, sino con una pregunta desorientadora», dijo el religioso, a quien la Policía israelí impidió oficiar la misa aquí el Domingo de Ramos, causando un revuelo internacional que forzó al gobierno de Benjamín Netanyahu un cambio de política.
En el rito en esta basílica, situada en la Ciudad Vieja del ocupado Jerusalén Este, participaron el patriarca y cerca de una veintena de personas entre religiosos y algunos frailes que residen en el complejo, según un vídeo de la misa, mientras que la Policía israelí impidió la entrada a fieles que se congregaron en las inmediaciones con palmas, cruces y velas.
Algunos de los fieles que acudieron al lugar expresaron su tristeza y frustración por no poder participar en una de las celebraciones más importantes del calendario cristiano.
EFE

