LIMA.- Más de 10.000 kilómetros separan las mesas de Perú e Italia, pero en Navidad hay un elemento común en el mantel: el panetón o panettone, el pan dulce relleno con pasas y frutas confitadas que se disfruta a ambos lados del Atlántico como herencia de la migración del país europeo en el siglo XIX y que actualmente llega a millones de hogares.
En Perú, el panetón es, sin duda, el dulce típico de la Navidad, ya que se compra masivamente en supermercados, se oferta en pequeñas tiendas y figura entre los regalos más tradicionales que hacen las empresas a sus trabajadores.
Su sorprendente reinado en un país con una rica gastronomía obedece a la gran migración de ciudadanos italianos, especialmente de la región norteña de Liguria, según explicó a EFE el historiador Juan Luis Orrego.
«La particularidad de la migración italiana a nuestro país es que la gran mayoría, el 90 %, de los italianos que llegaron eran de la región de la Liguria y salieron del puerto de Génova. Estos italianos hablaban el dialecto de la Liguria, el Ligure, y trajeron su tradición culinaria», agregó Orrego.
Como los genoveses eran grandes navegantes, en Liguria el pan y los bizcochos no se hacían con levadura, porque eso provocaba que fermentaran rápidamente, por lo que el pan dulce que se elaboraba con la típica fruta confitada era casi plano.
Actualmente, además de haber hecho suyo este pan dulce, Perú lo exporta cada año a numerosos países del mundo, especialmente a los que tienen una gran migración peruana, como Estados Unidos y Chile.
Según la Asociación de Exportadores de Perú (ADEX), entre enero y octubre de 2025 la exportación de panetón peruano superó los 7 millones de dólares, un incremento de 3,6 % en comparación con el mismo periodo del año pasado.
Además, los fabricantes han apostado por hacer panetones con recetas que fusionan la tradición internacional con ingredientes nacionales y andinos como la maca, el cacao nativo, la harina de quinua y el aguaymanto deshidratado, entre otros productos. EFE
EFE

