CARACAS.- La fundación colombiana Cirec, junto a la fundación Juan Pablo Dos Santos y la fundación Hospital Ortopédico Infantil impulsan el Fondo Humanitario 77, cuyo objetivo no es entregar prótesis, sino construir un modelo de ayuda sostenible en el tiempo a personas con amputaciones.
La Fundacón Cirec nació en Bogotá en 1973 y hoy alberga la primera planta de fabriación de prótesis de América Latina.
En sus paredes hay un museo distinto. Prótesis hechas a mano por personas que sin recursos se inventaron una peirna con lo que tenían, para no dejar de caminar. Cirec les dio una de verdad y guardó las suyas como homenaje de esa resiliencia.
«Nuestro país en 1985 tuvo una tragedia que fue precisamente una avalancha que despareció todo un municipio, que se llamó Armero, donde hubo cientos de personas que resultaron con discapacidad y nuestra fundadora, a raíz de esa tragedia, desde el amor y el servicio logró crear la planta de producción», relató Catherin Guarín, gerente de Cooperación e Impacto Social de Cirec.
Esa experiencia es la que hoy cruza frontera hacia Venezuela. Cirec viajará con su equipo humano para transferir conocimiento, porque toda la atención integral de los afectados se hará en Venezuela, de la mano del Hospital Ortopédico Infantil y de la Fundación Juan Pablo Dos Santos.
“Venezuela tiene una capacidad instalada de atención, tiene unos profesionales excelentes en el servicio de la rehabilitación y lo que estamos haciendo como fundación es acompañar el proceso para lograr llevar capacidad instalada, compartir nuestra experiencia y dejar capacidad instalada para que puedan acelerar el proceso de atención a las personas amputadas”, detalló Guarín.
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