MIAMI.- Colt Gray, el joven que a los catorce años mató a cuatro personas en su escuela del estado de Georgia, fue condenado este martes a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, la pena máxima que la ley permitía por su edad en el momento del ataque.
El juez del Tribunal Superior del condado de Barrow (Georgia), Nicholas Primm, dictó la sentencia luego de tres días de audiencia con testimonios de supervivientes, familiares de las víctimas, investigadores y expertos en salud mental.
Gray, que ahora tiene dieciséis años, se declaró culpable el viernes pasado de los 55 cargos que se le imputaban, entre ellos cuatro de homicidio intencionado, y evitó así un juicio con jurado.
La ley de Georgia impedía la pena de muerte porque el acusado tenía catorce años cuando disparó, de modo que la única decisión que quedaba en manos del juez era si algún día podría optar a la libertad condicional.
Su abogado, Charlton Allen, calificó de «extrema» la cadena perpetua sin libertad condicional para un adolescente.
El padre del menor, Colin Gray, también fue declarado este año culpable de 27 cargos, entre ellos homicidio en segundo grado y crueldad contra menores, por regalarle el rifle que el joven usó, pese a las advertencias sobre la salud mental del menor.
El tiroteo ocurrió el 4 de septiembre de 2024 en Apalachee High School, una escuela secundaria de la ciudad de Winder.
Gray disparó con el arma que le había regalado su padre en Navidad y fue acusado, como adulto, de 55 delitos graves, entre ellos cuatro cargos de homicidio doloso.
El joven disparó con un rifle semiautomático estilo AR-15 y mató a los maestros Richard Aspinwall y Cristina Irimie y a los estudiantes Mason Schermerhorn y Christian Angulo. Otro maestro y ocho estudiantes también resultaron heridos.
La Fiscalía sostuvo que la masacre estuvo planificada durante meses y presentó cuadernos, mensajes de la plataforma Discord y mapas de la escuela con anotaciones sobre cuántas personas esperaba matar o herir, además de su fascinación por autores de matanzas anteriores, entre ellos el de Parkland (Florida), Nikolas Cruz.
El fiscal del distrito, Brad Smith, argumentó que Gray buscaba notoriedad y pidió que pasara el resto de su vida en prisión.
La acusación reprodujo llamadas desde el centro de detención juvenil en las que el condenado se jactaba, ante su madre, de haber superado en popularidad a Thomas Crooks, el joven que intentó asesinar a Donald Trump semanas antes del tiroteo cuando el republicano estaba en campaña.
La defensa pidió tener en cuenta los años de abandono y los problemas de salud mental sin tratar de Colt Gray, pero un psicólogo forense declaró que mostró síntomas de ansiedad, depresión y paranoia, aunque descartó que su estado lo eximiera de responsabilidad penal según la ley de Georgia.
El caso de los Gray es el tercero en Estados Unidos en el que se juzga a un padre por un tiroteo cometido por un hijo menor de edad.
EFE

