PARÍS.- Un globo que pasó por encima de su cabeza y entró en la pista. Ese fue el último golpe de Stan Wawrinka en Roland Garros, el torneo en el que el suizo ganó su segundo Grand Slam, allá por 2015, y en el que su temporada de retirada cayó en primera ronda contra el neerlandés Jesper de Jong, rescatado de la fase previa, 6-3, 3-6, 6-3 y 6-4.
Veintiuna ediciones en sus espaldas, una segunda final en 2017, una semifinal en 2016, dos cuartos (2013 y 2019) y tres octavos (2010, 2011 y 2012), el helvético ha sido una de las figuras del torneo, algo ensombrecido por su compatriota Roger Federer.
A sus 41 años y después de seis sin que sus resultados fueran alentadores, Wawrinka ha decidido poner fin a una carrera en la que figuran tres de los cuatro Grand Slam, porque además de aquel Roland Garros de 2015 ganó el Abierto de Australia de 2014 y el de Estados Unidos de 2016.
Tres años mágicos en los que la final de París de 2017 marcó el último momento álgido de su carrera, en la que atesoró 16 títulos y llegó a ser número 3 del mundo en un periodo marcado por el dominio incontestable de Novak Djokovic, Rafa Nadal y Federer.
«Vivir emociones como estas es lo que me ha llevado a alargar tanto mi carrera», dijo el suizo, que aseguró haber podido cumplir su sueño «gracias a torneos como Roland Garros», el de ser un jugador profesional.
A la felicitación se sumaron Jannik Sinner, Carlos Alcaraz o el francés Gael Monfils, que también vive su último año profesional.
«Es duro decir adiós desde aquí. Ha sido algo excepcional para mi poder jugar en esta pista y me hubiera gustado seguir muchos más años. Pero aquí se acaba la historia», dijo, al borde de las lágrimas el jugador, nacido en Lausana el 28 de marzo de 1985, profesional desde 2002, una de las estampas más conocidas del circuito.
Como sus victorias habían empezado a escasear había caído en el ránking, pero los organizadores de Roland Garros le reservaron una de sus invitaciones para que pudiera despedirse del torneo.
Wawrinka no quiso hacer un adiós muy sonado, porque como él mismo dijo todavía va a seguir jugando unos meses más, pero sí dejó trasparentar la emoción de poner punto final a su historia con uno de los torneos que más felicidad le ha otorgado.
EFE


