Madrid.- El papa León XIV afirmó este sábado que la caridad «no admite demoras» en su visita al centro CEDIA 24 horas de Cáritas del madrileño barrio de Lucero, dedicado a personas sin hogar, donde escuchó los testimonios de personas que pasaron por sus instalaciones.
En su primer día en España y tras la ceremonia oficial de bienvenida en el Palacio Real, el papa quiso «entrar» en Madrid con los más vulnerables.
Visitó algunas de las instalaciones, habitaciones y el comedor de este centro en el que saludó a varios usuarios y firmó en el libro de honor: «Dejaos interpelar por la mirada de quienes necesitan vuestra ayuda y acogedlos con la caridad de Cristo», escribió.
Posteriormente, en el patio, escuchó al arzobispo de Madrid, José Cobo, y los testimonios de personas que tras pasar por el centro han rehecho su vida.
La caridad no admite demoras
Tras escuchar las historias de los ciudadanos, el pontífice afirmó que «la caridad no admite demoras».
«Esta es nuestra responsabilidad ante quienes están necesitados: una responsabilidad que consagra cada encuentro con el otro como un kairós, un momento de gracia único e irrepetible para amar, que no hay que perder ni posponer», aseguró.
Y, por eso, dio las gracias «de corazón» a quienes han compartido sus experiencias doloras, pero también «llenas de luz, que reflejan, como espejos, la caridad de Dios».
En su discurso, lamentó que haya cristianos que en muchas ocasiones se dejan contagiar «por actitudes marcadas por ideologías mundanas o por posicionamientos políticos y económicos que llevan a injustas generalizaciones y a conclusiones engañosas».
Y subrayó que «no es posible olvidar a los pobres si no queremos salir fuera de la corriente viva de la Iglesia que brota del Evangelio y fecunda todo momento histórico».
Para esta visita, el pontífice llegó con su simple sotana blanca y ya no vestía la muceta papal, una capa corta o esclavina de color rojo abotonada por delante que llevaba sobre los hombros esta mañana, y que simboliza la autoridad del papa como jefe de Estado y que utiliza en actos formales no litúrgicos, ceremonias oficiales y audiencias solemnes.
En este acto, el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, agradeció al papa su visita al CEDIA porque «Madrid ha sido siempre ciudad de encuentro y de muchas puertas abiertas».
«Y hoy usted entra en Madrid por una puerta singular: pequeña en apariencia, pero inmensa en misericordia. Este lugar tiene algo de Belén: un rincón humilde por donde Dios quiso entrar en el mundo», destacó.
Madrid, añadió Cobo, «necesita esa altura de miras, no para huir de sí misma, sino para caminar con mayor fraternidad y esperanza compartida».
EFE

