TEHERÁN.- Muchos iraníes viven este martes entre la angustia y la preocupación ante el nuevo ultimátum del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de destruir las plantas eléctricas si Teherán no reabre el estrecho de Ormuz, y con la esperanza de que se cierre algún tipo de acuerdo antes del fin del plazo.
Tras retrasar varias veces su ultimátum, Trump ha dado a Irán hasta las 20:00 horas del martes 7 en Washington (00:00 GMT del miércoles) para reabrir el estratégico estrecho y si no sucede desatará «el infierno» contra el país persa.
Los vecinos de Teherán se han acostumbrado a vivir de alguna manera con los bombardeos diarios de Estados Unidos e Israel tras 39 días de guerra, pero la destrucción de las plantas energéticas presenta un nuevo escenario que nadie quiere: no tener luz.
“Si de verdad ataca todas las centrales, la vida va a ser imposible”, dijo a EFE Marjan, una ama de casa de 40 años.
Esta mujer afirma que apoyó la guerra al principio con la esperanza de que se produjera un cambio de sistema político y se pasase de la República Islámica a un sistema laico y democrático.
ero pasadas las cinco semanas de guerra ha cambiado de opinión, el Gobierno no ha caído y la amenaza de Trump ha calado ante el miedo de quedarse sin electricidad, comunicaciones o incluso agua, ya que muchos edificios usan bombas eléctricas.
“Estoy preocupada y angustiada por lo que pueda pasar. No sé qué vamos a hacer si eso ocurre. Sería terrible vivir en la oscuridad, sin agua y sin poder comunicarnos”, indicó Marjan.
Teme además las consecuencias a largo plazo y que este ataque a infraestructuras retrase al país y empobrezca a los iraníes.
EFE

