QUITO.- El alcalde de Quito, Pabel Muñoz, cuestionó este domingo el despliegue de seguridad en la capital de Ecuador ante las marchas contra el Gobierno por el alza del diésel y otros reclamos, y comentó que la urbe puede ser escenario de un diálogo para solucionar las protestas, que ya llevan 21 días en zonas focalizadas.
Cientos de personas participaron este domingo en marchas en Quito contra el Gobierno, fueron dispersadas con gas lacrimógeno por la Policía, en medio de denuncias de represión hacia los manifestantes y mientras que militares apostados en los principales accesos a la ciudad impidieron el ingreso de otros manifestantes.
Muñoz, del movimiento opositor Revolución Ciudadana, liderado por el exjefe de Estado Rafael Correa (2007-2017), subrayó que la Policía y Fuerzas Armadas definieron «un amplio perímetro de cierres viales que restringió el acceso al hipercentro de la ciudad, afectando la movilidad de miles de personas».
«Lo que debería verse como una medida para cuidar la seguridad de todos terminó siendo un terreno en el que se pudo ver un uso excesivo de la fuerza. Esto es reprochable desde cualquier punto de vista«, manifestó.
Muñoz enfatizó que la capital del Ecuador no puede convertirse en una ciudad sitiada, y que la paz no se impone con fuerza, sino con soluciones que atiendan las causas del malestar social.
«Equivocadas decisiones del Gobierno Nacional en un momento inadecuado y sin procesamiento previo enfrentan al país. Hoy, es extremadamente duro afectar el bolsillo empobrecido de las familias ecuatorianas. Quito no puede asumir ni pagar las consecuencias de decisiones erróneas», dijo antes de apuntar que Quito «puede ser escenario de un diálogo nacional».
De su lado, el ministro del Interior, John Reimberg, destacó el trabajo de las fuerzas del orden para controlar la seguridad en Quito y denunció que manifestantes usaron pirotecnia con la que intentaron alcanzar un helicóptero oficial que sobrevolaba la ciudad para analizar la situación.
Reimberg dijo que continuarán los trabajos para evitar que manifestantes se tomen la ciudad, como amenazó la semana pasada Marlon Vargas, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), que convocó a un paro con carácter nacional, pero que se ha limitado a protestas esporádicas en unas 6 de las 24 provincias, aunque en la de Imbabura el bloqueo es total.
EFE

