viernes, mayo 29, 2026
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Marilyn Monroe, la sex symbol que luchó contra etiquetas, depresión y adicciones

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REDACCIÓN INTERNACIONAL.- Este lunes se cumplen cien años del nacimiento de Norma Jean Mortenson, más conocida por su nombre artístico, Marilyn Monroe, icono por excelencia del cine y sex symbol, cuya imagen poco tenía que ver con su verdadera personalidad y con los problemas a los que tuvo que enfrentarse, como la depresión y las adicciones.

Monroe falleció con tan solo 36 años el 5 de agosto de 1962. Desde el principio, los forenses dijeron que la muerte se produjo debido a una ingesta accidental o un suicidio por una sobredosis de medicamentos, algo que cuadraba con su conocida inestabilidad.

Su fragilidad en sus últimos meses era extrema y apenas salió de su casa. Desde hacía años consumía grandes cantidades de alcohol y drogas que ya le habían puesto al borde de la muerte en varias ocasiones. Y arrastraba graves consecuencias de una infancia traumática, a lo que se había unido la enorme presión que sufría por su condición de estrella.

Según un estudio publicado en 2023 en la revista Clinical Neuropsychiatry, Monroe era maníaco-depresiva, con un cuadro de ansiedad, insomnio y conductas autolesivas.

Norma Jean se convierte en Marilyn

Nacida el 1 de junio de 1926 en Los Ángeles, era hija de madre soltera, Gladys Baker, una montadora de películas con problemas mentales, por lo que la niña creció en hogares de acogida y diversas instituciones, época en la que sufrió abusos sexuales.

De adolescente se refugió en el cine y el 19 de junio de 1942, poco después de cumplir 16 años, se casó con Jim Dougherty, un trabajador de la empresa aeroespacial Lockheed Corporation, en un intento de escapar a su vida de orfanatos, pero el matrimonio apenas duró cuatro años.

Tras el divorcio comenzó a trabajar como modelo de bañadores y a lucir su melena oxigenada dando origen a esa perfecta mezcla de inocencia y sexo que cautivaría a productores, directores y espectadores.

Algunas de aquellas fotografías se publicaron en revistas y llamaron la atención de Howard Hughes, el presidente de RKO Pictures, quien le ofreció su primera audición. Pero, aconsejada por el agente Ben Lyon, se fue al estudio rival, 20th Century-Fox, y firmó su primer contrato: 125 dólares a la semana por un periodo de seis meses.

Para entonces empezó a llamarse Marilyn Monroe, el apellido sacado de la familia de su madre y el nombre en recuerdo de Marilyn Miller, una de las actrices predilectas de Lyon.

En 1949 realizó una sesión de fotos desnuda que se hicieron mundialmente famosas cuando se publicaron cuatro años más tarde en la revista Playboy, lo que coincidió con el comienzo de su noviazgo con la leyenda del béisbol Joe DiMaggio.

La pareja se casó en 1954 en plena racha artística para Monroe con ‘Niagara’, ‘Gentlemen Prefer Blondes’ o ‘How to Marry a Millionaire’. Y se divorciaron en apenas nueve meses.

Fama de conflictiva

Continuó con éxitos como ‘The Seven Year Itch’ (1955), donde aparece la famosa imagen de la actriz tratando de impedir que se le suba la falda por el aire que sale de las rejillas del metro.

Sin embargo, cada vez eran más frecuentes las quejas de los estudios sobre su comportamiento en los platós.

No se presentaba a trabajar a tiempo, argüía supuestas enfermedades para ausentarse y se labraba a pulso la fama de tormento entre productores, directores y actores, mientras arreciaban los rumores sobre romances con múltiples celebridades de la época.

A pesar de ello, Monroe luchó por demostrar que podía ser considerada una actriz seria (‘Bus Stop’, 1956), a lo que contribuyó su nuevo matrimonio, esta vez con el dramaturgo Arthur Miller, con quien vivió un periodo de estabilidad que duró cinco años.

Recientemente se descubrieron unas grabaciones en las que Miller describía a Monroe como una persona «encantadora» y «una mujer muy inteligente» con «un gran sentido del humor, ironía y generosidad», pero dominada por la «paranoia», ya que sospechaba que todo el mundo la explotaba o la perjudicaba.

Rodó la célebre ‘Some Like It Hot’ (1959), junto a Tony Curtis y Jack Lemmon, y al año siguiente Miller escribió para ella ‘The Misfits’, que sería su último largometraje.

El rodaje fue muy complicado. Monroe llegaba siempre tarde, las condiciones climatológicas eran muy duras y la actriz enfermó de agotamiento, lo que obligó a hospitalizarla durante una semana. Todo eso contribuyó a que aumentaran los rumores sobre su falta de fiabilidad, según el American Film Institute.

En 1962 Monroe comenzó a filmar la comedia ‘Something’s Got to Give’, dirigida nada menos que por George Cukor. Sin embargo, estuvo frecuentemente ausente del set debido a enfermedades y el filme quedó inacabado. En mayo viajó a Nueva York para asistir a una gala donde cantó el famoso ‘Feliz cumpleaños’ al presidente John Fitzgerald Kennedy. Menos de tres meses después falleció. EFE

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