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Personajes de cine (V): Mujeres de verdad y soldaditos patriotas

25/10/2020 | 04:14 pm


CARACAS.- En la mayoría de las películas de ficción, los personajes son presentados como individuos con características humanas aunque sean un pececito como Nemo, un juguete como Buzz Lightyear o un vehículo como Rayo McQueen. Todos ellos acometen acciones, enfrentan obstáculos y  superan conflictos para alcanzar un objetivo. Y a causa de todas estas experiencias, sufren transformaciones.

En Thelma y Louise (1991), una inofensiva ama de casa y una apacible camarera con un novio sin futuro se transforman en cowgirls a bordo de un Thunderbird de 1996 para terminar como bandera de diversos colectivos feministas y LGBT.

Ellas viven tres tipos de transformaciones. Una es física. Al principio Thelma viste vaporosos vestidos primaverales y sale de vacaciones con una red para cazar mariposas, Louise luce atuendos típicos del oeste norteamericano. Al final, ambas van en jeans, franelas sin mangas, sombreros para protegerse del sol y portan armas de fuego.

El otro tipo de transformación es psicológica. Thelma abandona toda sumisión, vive una aventura amorosa con un muy joven Brad Pitt y busca su libertad mientras que, sin hacerlo explícito, Thelma supera un antiguo trauma y olvida al inútil novio que ya parece tan lejano. Por último, hay una transformación social. Thelma comienza siendo solo un ama de casa; Louise, una mujer común de la clase trabajadora. Al final, ambas son unas outsiders, justicieras, perseguidas por la ley. ¡Vaya si esas no son transformaciones!

Otra transformación memorable es la de Selina Kyle en Batman vuelve (1992). Luego del ataque mortal de su jefe, Selina llega a su casa, que ha sido comparada con la de Barbie, destruye parte del apartamento y un letrero de neón que saludaba con un dulce “Hello There” ahora reza “Hell Here” detrás de Catwoman y su ajustado traje de látex.

Hay personajes que se convierten en mejores personas: Rick Dalton en Once Upon a Time a Time… in Hollywood (2019) o Miranda en El diablo viste de Prada (2006). Otros sufren terribles degradaciones. Como Jack Torrance en El resplandor (1980).

Algunos casos resultan asombrosos por el modo como son tratados en pleno siglo XXI. La película 1917 (2019) parte de aquella premisa norteamericana que hace referencia a “nuestros jóvenes que la guerra convirtió en hombres de verdad”. Eso le ocurre al protagonista, el soldado Schofield, que luego de pasar por todos los horrores de cualquier guerra, madura y se convierte en “el chico que toda madre desearía para su hija”. En este caso, impresiona un personaje construido bajo una premisa que hace cien años era válida, pero que hoy en día es, cuando menos, discutible.

Un personaje resulta  convincente por la  coherencia de sus atributos físicos, psicológicos y sociales junto con sus conflictos, acciones y transformaciones. Estas últimas pueden ser extremadamente dramáticas o no, pero solemos recordar aquellos que son construidos desde una visión conectada con su época y que,  a la vez, la trascienden. Como Thelma y como Louise, como Selina Kyle y hasta el propio James Bond. Pero no como el pobre y anticuado soldado Schofield.  

Ricardo Azuaga

@RicardoAzuaga (Twitter)

@ricardoazuaga (Instagram)

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