París.- Tadej Pogacar entró en la historia de oro del Tour de Francia al igualar los cinco maillots amarillos de los legendarios Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain, hecho que se concretó tras una breve jornada de 89 km que concluyó en París con el triunfo del neerlandés Mathieu Van der Poel, que logró su segundo triunfo.
Un final de Tour maravilloso, el más rápido de la historia, con una etapa corta pero explosiva que terminó con un duelo mano a mano entre Pogacar y Van de Poel desde la tercera subida a Montmartre que dio paso a un sprint impresionante que dio gloria al mejor clasicómano del mundo, exhausto en el suelo nada más atravesar la línea de meta en los Campos Elíseos.
Van der Poel (Kapellen, 31 años), firmó una prestigiosa etapa con un tiempo de 1h.58.49, a una media de 44,8 km/h, por delante de su compañero del Alpecin Jasper Philipsen y del danés maillot verde Mads Pedersen (Lidl Trek)
«Pensé en esta etapa desde el año pasado. Ha sido un sueño, un sueño ganar ante el mejor ciclista de la historia. Creí que nos iban a coger, pero como no llegaban lo di todo y lo conseguí. Hemos sido primero y segundo, es increíble», dijo Van der Poel emocionado en meta.
Pogacar entra en el olímpo del Tour
En el pelotón, agotado tras aguantar la subida a Montmarte y los 10 últimos kilómetros hasta meta con Van der Poel, entró abrazando la gloria Tadej Pogacar, de amarillo, directo al álbum de oro del Tour de Francia. Había logrado el quinto maillot amarillo del Tour de Francia, el acceso al salón de ilustres de la carrera más importante del mundo.
Otro salto en su particular lucha contra la historia para un ciclista que está marcando una época en el ciclismo, con un estilo ambicioso y dominador, a veces aplastante, que le ha permitido conseguir unos números imbatibles: 126 victorias en total, 5 Tours con 26 triunfos de etapa, un Giro, 2 títulos mundiales, 5 Lombardías, 4 Liejas, 3 Tour de Flandes…. El ciclismo vive la era Pogacar.
«Es una victoria muy especial, ahora veo mi nombre junto al de las grandes leyendas del Tour, algo que no puedo creer todavía. Para ganar, lo más importante es disfrutar de lo que haces y compartirlo con la gente que te rodea», dijo el esloveno.
«También estoy muy contento por el tercer lugar de Isaac del Toro y como próximo objetivo ya veremos si voy a la Vuelta (a España). Ahora, voy descansar», subrayó.
Pogacar, Evenepoel y Del Toro, en la foto del podio
El triunfo de Pogacar en la presente edición quedó encargado desde la sexta etapa, cuando en el Tourmalet primero y en Gavarnie después regaló para el recuerdo una exhibición en solitario que le permitió endosar 2.38 minutos a Jonas Vingegaard y resto de rivales. Aquel 9 de julio ya estaba llamando a las puertas del «club de los 5 Tours».
Con 5 triunfos de etapa, Pogacar pronto redujo el interés del Tour a la lucha por las plazas secundarias del podio. En París le acompañó en la foto triunfal el belga Remco Evenepoel, alejado a 6.26 minutos, y el compañero mexicano del patrón en el UAE, Isaac del Toro, quien confirmó en el año de su debut las amplias expectativas depositadas en él.
Fuera del cajón quedó la esperanza francesa Paul Seixas, el chaval de Lyon que a sus 19 años y en su debut estuvo con los mejores hasta la última jornada en Alpe D’Huez. Con su clase y juventud reparte ilusión en un país que no celebra un Tour desde 1985, cuando se impuso Bernard Hinault.
El Tour echó de menos la presencia en París del danés Jonas Vingegaard, un fijo en el podio, como primero o segundo desde 2021. Una caída lo retiró en la decimoquinta jornada.
El joven francés Lenny Martínez se aupó a un meritorio quinto puesto, por delante del danés Skjelmose. El primer español, Juan Ayuso, acabó séptimo, «frustrado, pero no decepcionado» en el primer Tour como jefe de filas de un equipo, el Lidl Trek.
Dentro del top diez entró el supercombativo del Tour, el ecuatoriano Richard Carapaz, octavo, rey de la montaña y dominador en los Alpes con dos victorias.
Carapaz, Pedersen, Del Toro y Lidl Trek también subieron al podio
En las clasificaciones complementarias mención especial para Carapaz, quien dejó claro en la salida de Barcelona que sus objetivos eran un triunfo de etapa y el maillot de puntos de la montaña.
Pleno acierto para «la locomotora del Carchi», quien levantó los brazos en solitario en Merlette y Alpe D’Huez. En la cima del Galibier pasó como rey de la montaña de facto. ‘Chapeau’ al guerrero de El Carmelo.
Mads Pedersen, el hombre que en 2019 heredó el maillot de campeón del mundo que ganó Alejandro Valverde un año antes, vivió «la maravilla, la magia», del jersey verde por puntos. En su lucha de los esprints con Merlier perdió 3-1, pero su regularidad no admitió dudas.
En la lucha por el maillot blanco de mejor joven se instauró una rivalidad que puede tener mucho recorrido en el futuro entre Isaac del Toro y Paul Seixas.
El mexicano, a la vera de Pogacar, se impuso confirmando que es un corredor de muchos quilates para las grandes vueltas. El francés aprobó con notable. No se le puede pedir más a su edad y en el año de su estreno.
El consuelo para el Lidl Trek, con dos hombres en el top diez, Skjelmose y Ayuso, fue el triunfo por equipos por delante del UAE de Pogacar y del Red Bull de Evenepoel.
La seguridad y los controles antidopaje, en el debate
Las imágenes de la multitud complicando el paso de los corredores en el ascenso al Alpe D’Huez, el accidente del colombiano Einer Rubio al chocar contra el coche del UAE, quien a su vez evitó un atropello frenando bruscamente, abrieron el debate sobre la seguridad de los ciclistas en ese tipo de jornadas de montaña.
El espectáculo de público en el puerto mítico de las 21 curvas en innegable, pero algunos corredores alzaron la voz por sentirse inseguros ante el enorme gentío, entre ellos Remco Evenepoel, frenado en varias ocasiones por los aficionados. Cobrar por acceder a los puertos, reforzar la subida con vallas son algunas de las soluciones comentadas. La organización tiene un asunto a estudiar.
Por otra parte, volvieron a ser noticia los controles antidopaje por sorpresa. Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard fueron despertados por los «vampiros» de la ITA a horas muy tempranas de la madrugada.
Días después Evenepoel y otros pasaron control por la noche. Todo conforme a reglamento, pero algunos se sintieron perjudicados en su descanso en vísperas de etapas importantes. Controles sin sobresaltos.
EFE


