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Portugal bordado "camisola poveira"/EFE

Portugal enfurecido con diseñadora de EEUU por apropiación cultural

27/03/2021 | 08:37 am


LISBOA.- En el siglo XIX, los pescadores de Póvoa de Varzim empezaron a vestir un jersey de lana bordado a mano que ya forma parte de su patrimonio. Ahora, una diseñadora estadounidense ha puesto a la venta una pieza idéntica por 695 euros, ha levantado la ira de los portugueses y puede acabar en los tribunales.

Se vendía como «creación propia» inspirada en Baja California, en México, pero el jersey de la estadounidense Tory Burch es idéntico a la «camisola poveira» tradicional de este pueblo de pescadores del norte de Portugal, tanto que incluso tiene como detalle un escudo de armas de la monarquía lusa.

La mayor diferencia, el precio: en Póvoa cualquier turista la puede comprar por unos 60 euros.

Bordadora portuguesa de «camisola poveira»/EFE

En lana blanca y decorada con motivos en punto de cruz, la «camisola poveira» era bordada por los propios pescadores y más tarde pasó a las manos de sus esposas y madres, pero no es una prenda más, debido a su significado.

Quedó marcada por una tragedia marítima que acabó con la muerte de más de un centenar de personas en 1892, muchos de ellos vestidos con este jersey, que cayó en el olvido hasta que fue recuperado ya entrado el siglo XX, por su valor cultural e histórico.

Es «un verdadero símbolo representativo de la lucha de la clase popular contra las adversidades», asegura en un escrito remitido a EFE el alcalde de Póvoa de Varzim, Aires Henrique Pereira, que demanda una «justa reparación» a la comunidad poveira, sobre todo a los artesanos locales.

INDIGNACIÓN ENTRE LOS PORTUGUESES

Pereira es sólo un rostro más de las ampollas que ha levantado la cuestión entre los portugueses, que corrieron a llenar la página web y las redes sociales de la diseñadora estadounidense con comentarios de indignación por lo que consideran apropiación cultural.

«Deberías sentir vergüenza por robar el patrimonio cultural de un país», acusaba un usuario. «Esto es piratería», «el jersey es nuestro», reclamaban otros.

El alboroto llevó a la diseñadora a publicar una disculpa por no hacer referencia «a los bonitos y tradicionales jerseys de pescador tan representativos de Póvoa de Varzim» y a eliminar toda referencia a México en su web, donde se añadieron varias menciones a su origen poveiro.

Sin embargo, las disculpas no son suficientes para Póvoa de Varzim, que ha exigido a la marca que, además de mantener las referencias al pueblo poveiro y enlazar a la web del municipio para divulgar los orígenes históricos de la pieza, financie un centro de formación de artesanía dedicado a la confección del jersey.

También quiere que los nuevos modelos o versiones de la «camisola poveira» sean producidos en Portugal por artesanos locales, así como establecer una colaboración con la marca para promover la diversidad cultural.

Pero las negociaciones entre Tory Burch y Póvoa no llegaron a buen puerto, y el Ayuntamiento informó de que ha decidido avanzar judicialmente contra la marca.

No estará solo. El propio Gobierno luso anunció que va a identificar las «vías judiciales y extrajudiciales» contra la «apropiación abusiva de un importante patrimonio inmaterial portugués», y exige una compensación para la comunidad poveira.

Tras conocerse este anuncio, el jersey desapareció de la tienda online de la diseñadora, que fue incluida en la lista de las 100 mujeres más poderosas de 2020 de la revista Forbes.

NUEVAS DENUNCIAS DE PLAGIO

La polémica no ha acabado sólo con la «camisola poveira». El caso ha hecho que los portugueses revisen con atención las creaciones de Burch, entre las que no han tardado en encontrar lo que consideran nuevos «plagios».

Esta vez, el afectado es Bordalo Pinheiro, un artista de renombre en el país, entre otras creaciones, por sus cerámicas de inspiración naturalista.

Ha sido un servicio de vajilla llamado «Lettuce» (‘lechuga’) el que ha hecho saltar nuevamente las alarmas por ser casi idéntico al famoso «Couve» (‘col’) de Bordalo Pinheiro.

La marca de cerámica que lleva el nombre de su creador, fallecido hace más de un siglo, también ha reaccionado a la controversia.

«Para nosotros hay cosas que valen más que el precio. El aprecio por la creatividad, la tradición, la originalidad, la historia (…) Por eso nuestra mayor recompensa es vuestra preferencia, lealtad y el reconocimiento de lo que es auténtico», escribió en su perfil de Instagram.

Por ahora no ha anunciado si va a tomar cartas en el asunto.

EFE