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EFE

Murray batalló de nuevo para seguir su camino en París

El número dos del mundo continúa sin ser efectivo y necesitó de tres sets para derrotar a Mathias Bourgue, número 168 del ránking

25/05/2016 | 12:23 pm


PARÍS.- Por segunda ronda consecutiva, el británico Andy Murray dejó planear el suspenso en este Roland Garros y tuvo que apurar 5 sets y más de tres horas y media de pelea para deshacerse del desconocido francés Mathias Bourgue, 2-6, 6-2, 6-4, 2-6, 6-3.

Contra un rival procedente de la fase previa y otro invitado por la organización, sumergidos en los bajos fondos del ránking, el escocés tuvo que batallar para seguir adelante en un torneo en el que muchos le colocan el cartel de favorito.

El número 2 del mundo ha dejado en las dos primeras rondas de Roland Garros buena parte de ese crédito o, al menos, una buena cantidad de energía, puesto que en dos partidos, el primero de ellos disputado dos días diferentes, ha pasado ya más de 7 horas en la pista.

Si frente al checo Radek Stepanek, en primera ronda, probó el amargo sabor de un tenis heterodoxo e incómodo, ante el francés Bourgue, 22 años, 168 del mundo, inédito en un Gran Slam, saboreó un juego propio de un jugador de fondo de la pista.

Tras anotarse la primera manga, el ganador de Roma se derrumbó mientras el brazo derecho de Bourgue marcaba la ley en la pista central de París. Y los franceses se frotaban los ojos ante las delicias que escanciaba su compatriota.

Seis juegos consecutivos se anotó el francés en un festival de tenis que empequeñeció al británico. Empate a un set y ventaja de un servicio arriba en el tercero. Murray parecía a tierra y el drama que ya se había mascado en primera ronda volvió a aparecer en el escenario de París. Festival de Aviñón.

Bourgue, al que su entrenador presentaba como un ansioso, como un jugador demasiado ansioso, aceleraba hacia una gesta que, según había confesado la víspera, había soñado muchas veces -«habré visto unos 800.000 partidos de Murray», afirmó- y que ahora veía a su alcance.

Dispuso hasta de tres bolas para romper el servicio de su rival en el primer juego del cuarto set y Murray tenía que aferrarse a sus fundamentos para seguir en pie.

El británico mantuvo un hilo de vida para seguir adelante y no tirar el partido ni todas las esperanzas que tiene en este Roland Garros.

Y su táctica dio rédito, porque el juego del francés se fue apagando, perdiendo brillo y claridad.

Murray ya había ganado la batalla moral y ahora era el francés el que dudaba. Rompió el escocés el servicio de su rival en el cuarto juego y ya solo tuvo que esperar que las manzanas cayeran del árbol.

EFE