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Mario Hermoso y Luis Suárez celebrando el gol de la victoria. Foto cortesía: @Atleti

Mario coronó un «Hermoso» triunfo por remontada para el Atleti

22/01/2022 | 06:44 pm


Madrid.- Estando abajo en el marcador por 1-2 y llegado el minuto 90, en siete minutos de tiempo añadido el Atlético de Madrid resucitó para quedarse con una agónica victoria gracias a los goles de Ángel Correa y Mario Hermoso, que llevaron al colchonero a imponerse este sábado 3-2 ante un Valencia que había rentabilizado a la perfección los errores locales, pero que se marchó con las manos vacías por su conformismo.

Apostando por la épica, del picante de Ángel Correa y el impulso de su afición, el Atlético salió del agujero en el que había caído por sus propios errores, aprovechados por dos hachazos de Yunus Musah y Hugo Duro en la primera mitad.

Los de Simeone fueron más ambiciosos en la segunda parte contra un rival atrincherado y dispuesto a dejar pasar el tiempo hasta el final. El brasileño Matheus Cunha, primero, Correa y Hermoso, después, sacaron al conjunto rojiblanco de una noche fúnebre para dar a sus aficionados una dosis reconfortante de festejo que es como una laguna en el desierto por el momento actual del club.

El 3-2 no oculta los problemas terribles de este Atlético, solo los aplaza después de vivir una semana de pesadilla en la que fue eliminado de las semifinales de la Supercopa de España y también en la Copa del Rey.

Con muy poco, el Valencia echó dos paladas de tierra sobre la escuadra rojiblanca. A punto estuvieron los ‘ches’ de romper su racha de diez años sin ganar en la casa rojiblanca, desde febrero de 2011 en el ya desaparecido Vicente Calderón.

Simeone y Bordalás, tan parecidos en su forma de entender el fútbol, plantearon alineaciones espejo, que mutaban entre el 4-4-2 y la defensa de cinco cuando sus equipos no tenían el balón. El Atlético partió tan obtuso en la creación como en los duelos precedentes, y con errores de bulto en las inmediaciones del área grande: primero De Paul y luego Vrsaljko, anticiparon lo que venía.

Guedes se anticipó a Hermoso en la frontera del mediocampo, puso un centro medido para la llegada libre de Musah, quien se acomodó a su pierna derecha y soltó un latigazo al palo de Oblak que el portero esloveno no logró rechazar.

No había hecho nada el conjunto ‘che’ en 25 minutos, y con el 0-1 congeló aun más un gélido Metropolitano, pese a que el fondo sur reclamara arrestos -usando otra palabra- a sus jugadores.

Por mucho que Simeone animaba a los suyos a adelantar líneas, el Atlético insistió en ser tan inofensivo en campo rival como peligroso en el suyo. En otra acción de mal orden defensivo, el balón cayó dividido en el borde del área grande, el cual lo ganó Guedes y protegió Soler, para que acabara en un pase de Lato a un Hugo Duro que fue indetectable entre los centrales locales. El madrileño se hizo su hueco en el área chica y sentenció, solo, a Oblak: 0-2.

Tras el descanso, Simeone se encomendó a su «Ángel» de ataque, su compatriota Correa, para buscar algo diferente. Carrasco se cambió a la derecha y Joao fue a la izquierda. Poco después, añadió a Cunha y para reequilibrar introdujo a Felipe y quitó a Joao Félix, lo que provocó una pitada de la grada.

Pese a la molestia de la afición, el cambio funcionó: Cunha acortó distancias en el 63 tras un saque de esquina de Carrasco en el que la defensa valencianista ejerció de espectadora y permitió al brasileño rematar solo con el pie. El Valencia ni se inmutó y permitió más y más a un rival que tuvo un remate claro en las botas de Luis Suárez que el uruguayo mandó a las nubes, y jugando con los nervios locales en cada interrupción por falta o cambio.

Un cabezazo alto de Hermoso, un remate paralelo a la línea de gol de Correa, un cabezazo de Koke manso para las manos de Domenech… El Atlético rozaba la igualada, pero se desesperaba en medio de un carrusel de tarjetas e interrupciones.

Sin embargo, esas mismas interrupciones le concedieron al conjunto rojiblanco siete minutos de añadido, lo que le permitió a Correa empatar el marcador tras una cabalgada de Carrasco que el portero visitante rechazó con el cuerpo, pero que definió el argentino a la red.

Y Hermoso fue el que culminó la resurrección colchonera al rematar un centro raso de Cunha. Tres puntos que valen oro, como el color que rodea el escudo tradicional que los jugadores del Atlético volvieron a llevar sobre el pecho esta noche en el Wanda Metropolitano.

EFE/Unión Radio