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Los reporteros gráficos captan la imagen real de las protestas

27/06/2017 | 01:32 pm


CARACAS.- Han transcurrido más de 80 días desde que el Tribunal Supremo de Justicia emitió una sentencia para asumir las competencias del Poder Legislativo y desde que la oposición venezolana, en respuesta, decidió asumir la protesta pacífica como bandera.

En más de dos meses continuos en la calle, los reporteros gráficos se han encargado de mostrar, ya sea en sus redes sociales o medios digitales, la realidad país que se vive actualmente. Conscientes de que corren riesgos, estos están convencidos que con sus fotografías y vídeos muestran evidencias de la represión por parte de los organismos de seguridad, del ataque a la prensa, del asesinato de decenas de jóvenes, de la violación de Derechos Humanos, entre otras cosas.

Asegura Leo Álvarez, quien es fotógrafo freelance, que no hace »imágenes que puedan comprometer la identidad de los manifestantes, entiendo que los Derechos Humanos no se respetan en el país de conformidad con los convenios internacionales firmados y no hay una foto que sea más importante que el derecho a la protesta, al libre tránsito y a exigirle a los poderes secuestrados el restablecimiento del orden constitucional”.

Foto Leo Álvarez

Un día de trabajo de un fotoperiodista comienza la noche anterior. Se cerciora que los equipos estén listos, las baterías estén cargadas y las memorias tengan suficiente espacio. Además de la cámara; la máscara antigás, casco y chaleco antibalas se han vuelto primordiales en la indumentaria necesaria para cubrir un día de protesta en Venezuela.

Encomendarse a Dios y rezar por no ser víctima de la represión también forman parte del día a día. Erick Márquez, reportero freelance, siempre lleva consigo un rosario que un manifestante le regaló en una marcha. Wilmer Jiménez también lo hace. “Además de eso, y por sobre todas las cosas, llevo conmigo la bendición de mi mamá, las plegarias de mis hermanos, mi papá y mi novia, y la certeza de que cada esfuerzo y riesgo vivido, en algún momento de la historia, van a valer la pena”, menciona Jiménez, quien empezó este año con la cobertura de protestas y asegura fue una bonita decisión.

Foto Erick Márquez

Como reporteros, siempre están atentos al acontecer noticioso. Para ellos, la noticia es lo relevante, independientemente de lo que esté ocurriendo. El 3 de mayo, en las adyacencias de la Plaza Altamira, una tanqueta de la Guardia Nacional Bolivariana atropelló a Pedro Yammine, otros dos jóvenes resultaron incendiados por una explosión que en el lugar se dio. Rayner Peña, fotógrafo de El Pitazo, estuvo ahí. En sus tres años de carrera, considera que el peor momento para documentar ha sido ese. Confiesa que la situación le afectó mucho.

“Todo se había calmado un poco y de repente vino una arremetida de la Guardia…la gente se le fue encima a un policía, éste se cayó de la moto, el de la tanqueta cuando vio eso, para que no agarraran la moto o para que no lincharan al policía, no sé, decidió llevarse por el medio a todo el mundo. Nunca había visto nada de ese nivel”, relata Erick Márquez, quien se encontraba en el lugar a menos de 10 metros de distancia

Fotografía: Rayner Peña

El trabajo de calle no es fácil. Para Rafael Hernández, reportero multimedia de NTN24, es difícil jerarquizar los contenidos y darles la relevancia periodística que merece. “Al calor del momento en el que suceden las sistemáticas y habituales violaciones a los Derechos Humanos todo se ve mucho más grave, mucho más crudo”, asegura.

Con el pasar de los días se ha visto un notable crecimiento en el reporterismo de calle, la situación actual lo amerita. Vanessa Tarantino, fotógrafa de El Pitazo, tiene un año documentando las distintas situaciones que se dan en el país, más nunca imaginó cubrir las protestas. No busca diferenciar su trabajo de otros. Sabe que cada uno tiene una visión distinta de las cosas. Para ella, lo más complicado de documentar es la cantidad de heridos que resultan de los enfrentamientos entre la llamada “resistencia” y la Guardia Nacional Bolivariana o Policía Nacional Bolivariana.

Asimismo, Juan Brito, reportero del diario El Impulso, en Barquisimeto, menciona que el momento más fuerte que le ha tocado retratar fue el sepelio de Gruseny Antonio Canelón, quien fue asesinado el pasado 11 de abril durante las protestas en Lara.

Algunos reporteros gráficos consideran que la mejor foto se puede dar en momentos de enfrentamientos. Para Andrés Kerese, colaborador de Prodavinci, la clave es registrar a la sociedad civil que participa, más allá de la represión o las situaciones de violencia que se puedan generar. Por ello, su trabajo periodístico se basa en retratos. Políticos, actores, civiles, todo el que asista a la marcha. “Se trata de rescatar, de alguna manera, que el ciudadano común y corriente está participando en las marchas. El 99 % somos ciudadanos queriendo hacer las cosas pacíficamente”, destaca.

Fotografía: Andrés Kerese

En 2014 se desencadenó una historia similar a ésta que contamos. Para aquel momento, hubo un grupo de reporteros gráficos, la mayoría de ellos freelance, que se dedicaba a documentar lo que sucedía entre manifestantes y cuerpos de seguridad del estado.

Rodolfo Churion era uno de ellos, trabajaba por su cuenta. Nunca había ejercido el fotoperiodismo hasta ahora, “debido al blackout mediático que sufrimos actualmente”, puntualiza. Cuando iniciaron las protestas de este año, él y un grupo de amigos crearon PTP Documental, una agencia documentalista. “Hacemos entrevistas en la calle, registramos lo que ocurre. Con videos narramos la historia que vivimos actualmente”, precisa.

El 18 de mayo, el Ministerio Público solicitó protección para el ejercicio libre de la función de los periodistas. Sin embargo, luego de esta medida, varios han sido los reporteros gráficos agredidos. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), durante estos dos meses de protestas, contabilizó más de 300 personas víctimas de agresiones y persecución. Leo Álvarez asegura no conocer a un fotoperiodista que no haya perdido parte de sus equipos por algún bombazo, perdigón o agua de ballena. Por su parte, Juan Brito, de El Impulso, menciona que la Guardia Nacional Bolivariana o cuerpos de seguridad del estado, ha perdido el respeto por la prensa.

Fotografía: Rodolfo Churion

“Es una relación tensa y traicionera. Hay días en los que parecieran respetar lo que haces y sin que lo sospeches cuando menos lo esperes te agreden o te roban. Sin embargo, por ética hay que estar por encima de eso y seguir trabajando. Es importante comunicarles, con lenguaje corporal o visual, que tú no estás de lado de nadie, tu trabajo es documentar, informar y ya”, afirma Rafael Hernández, quien ha sido víctima de la represión de la GNB.
Con más de 70 días continuos en la calle, varias han sido las ocasiones en las que el Gobierno venezolano ha llamado a una movilización el mismo día que la pautada por la oposición. Wilmer Jiménez en una oportunidad intentó cubrir una de estas concentraciones, no lo soportó. Se sintió burlado. “El oficialismo hace bonches en las marchas, hablan con la PNB y GNB como si fueran los mejores amigos de la historia y ellos les responden con toda calma y serenidad (…) Son dos realidades totalmente distintas a escasos kilómetros de distancia. Me sentí decepcionado, así que agarré un mototaxi y me fui a la marcha de la oposición a documentar lo que realmente vive este país”, confiesa.

Por su parte, Rayner Peña asegura que las marchas convocadas por el oficialismo son totalmente distintas a las de oposición. “No es necesario llevar chaleco, máscara, ni casco”, afirma.

A pesar de las dificultades casi tres meses después, los reporteros gráficos continúan en la calle. Retratando el acontecer noticioso. Tratando de no quedar en la línea de fuego e intentando mostrar a la población venezolana y al mundo la realidad actual.

Un arduo, encomiable y riesgoso trabajo: presentar la historia, la realidad, en imágenes.

Génesis Salazar/Unión Radio

 

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