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Los Premios Nobel toman la palabra en el banquete en su honor

El banquete en honor de los Premios Nobel dio hoy la oportunidad a los laureados de recordar a sus profesores y colaboradores, mientras la escritora bielorrusa Svetlana Alexiévich criticó la falta de libertad en su país

11/12/2015 | 08:18 am


635853868353537958wESTOCOLMO.-  Durante la ceremonia de entrega de galardones los premiados no hablan por lo que sus palabras de agradecimiento se trasladan a la cena de gala, durante la que emocionaron, pero también hicieron reír.

La nobel de Literatura construyó un emocionante agradecimiento, en el que recordó a las generaciones víctimas de «laboratorio marxista del futuro brillante, ese enorme país llamado URSS» y dijo que el premio de hoy «honra» los sufrimientos y la pena de aquellas personas.

Además, habló de Bielorrusia, donde cada generación desde la independencia (1991) ha tenido «su propia revolución» para lograr un país libre, pero «todas han sido derrotadas». «La libertad no es un fiesta instantánea como soñamos una vez. Es un camino, un largo camino, ahora lo sabemos», aseguró.

El nobel de física Arthur McDonald, en cada categoría habla solo un premiado, destacó que «detrás de cada éxito hay esfuerzo, detrás de cada esfuerzo hay pasión y detrás de la pasión hay gente con valor de intentarlo. Nosotros hemos tenido valerosos colaboradores a los que damos las gracias».

El premiado en Química el sueco Toman Lindahl rompió una lanza en favor de ciencia básica y de la importancia de tener buenos maestros e incluso reconoció que en una época en la que ni a él le gustaban sus profesores, ni él a ellos llegaron a suspenderle en química.

William Campbell, premiado en Medicina por descubrir nuevas terapias contra enfermedades parasitarias, hizo reír a todos hablando precisamente de parásitos, que «no es alguien que pasa por una puerta giratoria mientras otro empuja», eso es «injusto con los verdaderos parásitos» y pidió que «sean tratados con mas respeto».

Por último, el nobel de Economía Angus Deaton agradeció a Suecia que sea «un reino que se preocupa del aprendizaje, por la búsqueda intelectual y los logro científicos» y aseguró que el país es «un faro de esperanza en un mundo donde mucho de lo que nos importa está amenazado».

La cena, en el Salón Azul del Ayuntamiento de Estocolmo comenzó con la entrada del Carlos Gustavo de Suecia, que acompañaba del brazo a la esposa del nobel de Física Takaai Kajita, Michiko; mientras que la reina Silvia bajó la escalinata junto al presidente de la Fundación Nobel, Carl-Henrik Heldin, a los que seguía el resto de la familia real, los premiados y los invitados de honor.

EFE