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Laurent Fabius, el hombre que quiso salvar el planeta

 En medio de las encarnizadas negociaciones para el histórico acuerdo climático en París, ha habido un punto en el que la unanimidad ha sido casi absoluta desde el comienzo: el papel del presidente de la cumbre y ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius

12/12/2015 | 02:24 pm


635855213315359805wPARÍS.-  Su rol de muñidor en la conferencia COP21 ha dado nuevos bríos a la añosa diplomacia gala, nostálgica de su glorioso pasado y en horas bajas dentro del nuevo orden mundial que se está diseñando.

Su discurso al presentar el acuerdo final ante los negociadores de los 195 países, emotivo y razonado al mismo tiempo, fue el broche a una labor que tanto los gobiernos como las ONG han calificado de impecable.

A ello ha contribuido el carácter sosegado pero firme de Fabius. Su flema quebró por segundos a lo largo de su alocución, cuando, al borde de la lágrima, fue interrumpido hasta en siete ocasiones para ser ovacionado por los presentes.

635855278906455457wHoras después, nada más golpear con el martillo para aprobar el acuerdo, no pudo evitar un discreto lloro.

Los rumores en la prensa francesa sobre su estado de salud no han apagado el trabajo de Fabius a lo largo de las dos últimas semanas en la cumbre, culminado con una vigilia casi permanente durante las últimas noches en pos de un acuerdo que satisficiera a todos.

Sin embargo, este esprín final no es sino el epítome a años de una frenética actividad diplomática, realizada al alimón con Perú (anfitrión el año pasado de la COP20), a la que los funcionarios del Ministerio francés de Asuntos Exteriores han dedicado la mayor parte de sus esfuerzos.

635855278860435457wPara Francia, conseguir el primer acuerdo universal sobre el clima se ha convertido en una obsesión; para Fabius, supone su gran legado personal tras una vida de servicio público, en la que ha conocido prácticamente todos los puestos de responsabilidad que puede ejercer un político en este país.

Fabius nació hace 69 años en París, en el seno de una familia católica con orígenes judíos. De su padre, un acomodado anticuario, heredó la devoción por el arte, que ha sabido mantener y combinar con su pasión por el juego político y la economía.

Miembro de la elite francesa que se cocina en sus selectivos viveros de formación -pasó por la Escuela Nacional de Administración (ENA)-, su vinculación con el Partido Socialista se remonta a 1974, más de 40 años en los que ha aprendido a manejarse con total soltura.

EFE