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Las Malvinas, en riesgo de declive por una política migratoria restrictiva

13/07/2016 | 03:34 pm


GUATEMALA.-Las Malvinas, un archipiélago de apenas 3.000 personas, ha tenido «miedo» a la influencia extranjera y por ello sus estrategias han buscado cerrarse al exterior con una política migratoria «restrictiva y controlada» que pone en riesgo su viabilidad: «la definición de Falkland como tal está en juego».

«El gran peligro para la integridad de Falkland (nombre que le dan a las Malvinas los británicos) no es Argentina (…) Una pirámide poblacional regresiva como la de Falkland puede ser el comienzo del fin de su viabilidad», alerta un estudio elaborado por el Centro de Investigación Internacional IBN Khaldum de la Universidad Francisco Marroquín (UFM) de Guatemala y presentado hoy.

Las Malvinas, un archipiélago ubicado en el Atlántico Sur y compuesto por dos islas principales y unos 750 islotes, muchos deshabitados, está considerado un territorio británico de ultramar, cuya soberanía reclama Argentina desde hace más de un siglo.

A lo largo de medio centenar de hojas, el economista Andrés Marroquín, el jurista Eduardo Calderón y el politólogo Daniel Haering relatan los datos recabados durante su visita a las Islas Malvinas en marzo de 2014 con el fin de dar una perspectiva «distinta» del país para Latinoamérica, incluyendo la visión de la ciudadanía.

En el documento, los expertos analizan las ventajas de un pequeño territorio considerado como de los más ricos del mundo y donde el Estado de Bienestar es el más grande del hemisferio, pero advierte que factores como una economía de pequeña escala o los altos costos de transporte hacen al archipiélago poco atractivo.

«La minúscula población, por muy rica que sea, no incentiva a países a reconsiderar su postura diplomática para acceder a un mercado que no es jugoso», por lo que como una posible solución instan a las Malvinas a jugar un papel «como inversionista» en Latinoamérica, aunque ser parte de una región «inestable» podría ser «hasta cierto punto temerario».

Por este miedo a abrirse al mundo, la política migratoria implementada ha sido «restrictiva y controlada», y aunque no se considera «un punto toral» en los temas urgentes de las islas, lo cierto es que la población se ha quedado estancada en los últimos 10 años, envejeciéndose, lo que eleva los costos de salud y aumenta la endémica falta de mano de obra.