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La expresión de Juan Carlos Linares por medio de la danza Butoh

05/09/2020 | 05:13 pm


CARACAS.- Desde pequeño el bailarín, Juan Carlos Linares, sintió el llamado de dedicarse a una de las expresiones más sublime del ser humano: la danza. Sus inicios se remontan en 1982, cuando trabajó para la compañía MacroDanza de Nora Parissi, donde permaneció por siete años.

A pesar de haber estudiado Arquitectura en la Universidad Central de Venezuela (UCV), decidió dedicarse de lleno al baile, para así liberar por medio de su lenguaje corporal aquella timidez marcada en su crecimiento.

«Yo fui muy tímido en mi infancia y en mi adolescencia. Al empezar  a bailar fue que rompí con esa timidez. Por eso digo que el arte en general es un medio muy curativo y sanador», expresó.

Posteriormente, decidió incursionar en la compañía contemporánea Action Kolectiva de la coreógrafa inglesa, Julie Barnsley, donde permaneció cuatro años.

Barnsley es intérprete, coreógrafa, directora, maestra e investigadora de la danza contemporánea. Se formó en el London School of Contemporary Dance. 

Ejerce la docencia en UNEARTE, donde se le confirió el reconocimiento de Maestra Honoraria en el año 2011. Entre los premios que ha recibido se encuentra el Municipal de Danza (en cuatro oportunidades), el de la Casa del Artista y el Critven (Críticos de Venezuela).

Pasión por el Butoh

Linares sintió la pasión por esta expresión de la danza al asistir a un evento teatral de dos compañías extranjeras, y a partir de allí sintió la necesidad de incursionar en este baile.

El  primer bombardeo nuclear en 1945 sobre objetivos civiles en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, trajo consigo la rendición incondicional de Japón ante las fuerzas aliadas, Estados Unidos.

Al transcurrir los años, las imágenes de algunos sobrevivientes que caminaban desorientados, con sus cuerpos quemados y con los globos oculares reventados, produjeron una reacción de repulsión entre los japoneses. Así nació el Butoh, «la danza hacia la oscuridad».

«Hay personas que mantienen ese principio de mostrar la danza en ese lado oscuro. Se refiere a muchas cosas, no solamente ese lado trágico; dolor, sufrimiento, sino que también hay otro lado del ser humano que no necesariamente está marcado en ese aspecto», expresó el bailarín.

Viajó a Japón para trabajar con el bailarín, Min Tanaka, quien logró perfeccionar su técnica.

«Esta danza busca mover las fibras tanto al que la interpreta como a los espectadores. Crear esa conexión energética que la gente se quede sentados sin entender qué fue lo que pasó y por qué se están sintiendo como se sienten (…) Hacerte mover las fibras, dejar que el inconsciente empiece a trabajar al máximo, que la intuición esté a flor de piel todo el tiempo», comentó.

A pesar de los cuestionamientos en la sociedad hacia este tipo de danza, el bailarín decidió arriesgarse a fundar la compañía Thot, la cual está integrada actualmente por 10 personas.

«Thot es una deidad egipcia que es el dios y creador de las artes en general; matemáticas, música y literatura. Es el equivalente a Hermes. Por eso la compañía se llama Thot», dijo.

Linares tuvo la oportunidad de participar en el «VII Seminario Bordes: Muerte y Espiritualidad», realizado en San Cristóbal, estado Táchira, experiencia que calificó de grata.

«Hicimos un conversatorio para que la gente se nutriera más. Di un taller de danza por dos días mientras estuve allá (…) este es un estilo de danza que se le dice meditación en movimiento, tiene un trabajo que requiere y exige un nivel de atención y concentración», acotó.

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El bailarín manifestó su dominio por la danza moderna y clásica; aunado a los conocimientos en estilos africanos y de flamenco.

Transformación de la pandemia en el arte

A pesar de la pandemia que atraviesa el mundo, el artista comentó que tuvo que reinventar su trabajo, por lo cual recurrió a las clases virtuales con los integrantes de su academia.

Linares señaló que permanece en su proceso creativo ante la adversidad que se presente en el mundo.

Jean Carlos González/ Unión Radio