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Cortesía - AP

Justin Gatlin estropeó el adiós de Bolt en los 100 metros

06/08/2017 | 09:18 am


LONDRES.- No fue el final soñado.

En su última carrera individual, sucedió algo inédito para Usain Bolt: cayó derrotado en la pista.

Bolt quedó tercero el sábado en la final de los 100 metros del Mundial de atletismo, un amargo desenlace para la despedida con gloria que el súper astro jamaicano ansiaba antes de retirarse.

Justin Gatlin, el campeón olímpico de 2004, emergió victorioso con un tiempo de 9.92 segundos, el mejor de la temporada. Su compatriota estadounidense Christian Coleman entró segundo con 9.94 y Bolt completó el podio con 9.95, pagando caro otro lento arranque.

Gatlin, el máximo rival de Bolt en los últimos años, se cobró revancha de su derrota en el Mundial de Beijing 2015 en que se desmoronó en los últimos metros y dejó que el caribeño le superarse por apenas una centésima.

“Sin reproches”, dijo Bolt, jovial hasta las últimas. “Este iba a ser el final, sin importar el tipo de resultado, ya sea una victoria, derrota o empate. No cambia nada en mi carrera”.

Bolt, quien cumplirá 31 años dentro de un par de semanas, planea retirarse tras el Mundial de Londres. Todavía tiene una competencia más: el relevo 4×100 el próximo fin de semana.

“Solo lamento que no he podido cerrar con una victoria. Son esas cosas que pasan”, destacó Bolt al dirigirse al público de un estadio teñido con banderas de Jamaica.

Hasta ahora, una descalificación por salida en falso en los 100 de Daegu 2011 le impidió el triunfo a Bolt en un Mundial. Una posterior descalificación, la de su compañero Nesta Carter, le despojó de uno de los tres oros que conquistó en Beijing 2008, la olimpiada en la que puso en marcha una incomparable era en la que se erigió como el mejor atleta de todos los tiempos.

Las descalificaciones son las únicas notas discordantes en un colosal palmarés, cargado con ocho títulos olímpicos, 11 cetros mundiales y dueño de los records de los 100 y 200.

Aún en la derrota, Bolt ofreció el espectáculo de siempre, dando una vuelta olímpica en el mismo estadio de Londres donde en 2012 se floreó con un triplete olímpico.

Fue el ritual que el “Rayo” se sabe de memoria: la radiante sonrisa, tomarse selfies con el público y al final —para el delirio de los 60.000 espectadores— una última clásica pose del arquero, “hacia el mundo”.

AP