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Ismael Cala estará entre los ponentes

Ismael Cala presenta en Buenos Aires libro contra «analfabetismo» emocional

02/05/2016 | 06:41 am


BUENOS AIRES.- El comunicador cubano Ismael Cala presentó en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires su trabajo «El analfabeto emocional», una guía basada en su historia personal que promueve la autorreflexión para lograr erradicar los sentimientos tóxicos y llegar así a la «verdadera felicidad».

«Yo he sido un analfabeto emocional», confesó Cala en una entrevista con Efe en la que reveló que durante muchos años vivió cargado con una «mochila» de remordimientos, resentimientos y emociones tóxicas, sensaciones que ha logrado controlar gracias a un proceso de estudio de sí mismo en el que lleva trabajando 15 años.

Aunque admitió que hay ocasiones en las que no consigue zafarse de estos fantasmas emocionales, por lo general, siente que ha desarrollado un estado «de conciencia» y de alerta con el que los ha podido «purgar».

Todo ello lo aborda en el libro que presentará esta tarde en la feria de las letras porteña, «El analfabeto emocional», una combinación de su testimonio personal con investigaciones y estadísticas relacionadas con la psicología que busca convertirse en una llamada a las sociedades de todo el mundo para que incluyan en los sistemas educativos formales una asignatura sobre la inteligencia emocional.

«Mi interés es levantar esa polvareda y que la gente diga, tanto como se enseña a leer y escribir: vamos a alfabetizar a los niños para que puedan manejar sus emociones y su vida», aseveró.

Para el periodista cubano, lo primero que debe hacer una persona para huir del analfabetismo emocional es «estar abierta» a la autorreflexión, lo que implica indagar en sus propias creencias, educación y entorno familiar e, incluso, político y social.

En este sentido, hizo hincapié en que cada persona valora lo que le ocurre con base en su contexto particular y a esa «domesticación» que ha sufrido a lo largo de su vida que le ha obligado a «pensar dentro de la caja» y a ofrecer una «respuesta única» a cada interrogante cuando puede haber «múltiples» salidas de una misma problemática.

El periodista aseguró que la falta de inteligencia emocional no está solo relegada al ámbito de las relaciones personales, sino que es algo «muy común» en otros sectores como el de la política debido a la falta de diálogo y la existencia del «radicalismo ideológico».

«¿Cómo no van a ser analfabetos emocionales aquellos diputados que se van a agredir porque no se ponen de acuerdo, cuando se supone que son gente que nuestros pueblos han elegido?», criticó.

Además, afirmó que esto también puede verse en la «manipulación» que hacen los políticos de las emociones de otros durante las campañas y luego no cumplen sus promesas.

Cala, a cargo de un programa de entrevistas de CNN en Español con su mismo nombre, piensa que este proceso de aprender a enfrentar sus emociones y a evadir su historia personal y familiar le ha servido también en su labor como periodista, ya que antes terminaba «frustrado» después de tener conversaciones con personas que le veían «cara de estúpido».

A su juicio, «la famosa búsqueda de la verdad, no tiene verdad muchas veces» y por eso ahora trata de ir «más allá» y no actuar como un juez que quiere sacar la respuesta que ya tiene en mente, para acercarse lo más posible a una «comunicación humanista».

Este proceso de entrenamiento sentimental lo empezó hace más de una década para él mismo pero hace cuatro años decidió divulgarlo en conferencias y libros y se dio cuenta del «impacto» y la «capacidad» que tenía para generar «esperanza» en las personas.

«Mi historia ha sido una historia de cambio, de romper paradigmas, yo pude, pude encontrar herramientas», reveló, y por eso insistió en que cualquiera puede aprender a tomar conciencia de que le irá mejor en la vida y ser lo suficientemente inteligente como para alejarse de las provocaciones de las personas tóxicas.

Así, poco a poco, se puede dejar de ser «esclavo» de las emociones y alcanzar los mismos propósitos de «verdadera felicidad» que él se plantea cada día.

EFE