EN VIVO UNIÓN RADIO 90.3



Edición UR

Graciela Gamboa: Una vida dedicada al cántico coral

07/05/2021 | 03:26 pm


CARACAS.-Desde niña Graciela Elizabeth Gamboa Calderón comenzó a incursionar en el canto de la mano de su padre, quien acompañaba su voz con una guitarra que él mismo tocaba de manera innata. A pesar de venir de una familia numerosa, originaria de Caripito, estado Monagas, ella fue catalogada como la «niña que cantaba».

Su periplo musical comenzó en concursos radiofónicos  en «Ondas Porteñas», «Radio Barcelona» y «Radio Puerto La Cruz», en los cuales ganó con holgura por encima de otros niños. Recuerda entre risas que ella no buscaba obtener el primer lugar, pero en todas sus participaciones «siempre ganaba».

Gamboa nació el 14 de  mayo de 1943 en el seno de una familia muy educada que se estableció en Jusepín Quiriquire de Buena Vista, un campo petrolero que dejó muy gratos recuerdos de su infancia; tales como las carreras, los días de piscina en un club residencial de la zona y su fascinación por ver a los adultos jugar bowling.

Edición UR

Transcurría el año 1954 cuando su familia decidió mudarse a Caracas y ella entró en el Liceo Fermín Toro e inmediatamente sintió afinidad por la actividad cultural de la institución. Al año siguiente, en septiembre de 1955, se incorporó al coro dirigido por Adelmo Ceballos.

Posteriormente, ingresó al Liceo Caracas donde conoció a la margariteña, Modesta Bor, quien estaba a cargo de un grupo de danzas populares en el cual participó.  Esta maestra y compositora venezolana sugirió a Gamboa incursionar en el canto coral, el cual marcaría una huella imborrable en la vida de esta talentosa mujer.

«Mis compañeros de clase me llamaban ‘la rockolita’, porque me sabía todas las canciones; en especial los boleros».

Sus primeros pasos en la UCV

En 1961 ingresó a estudiar la carrera de Psicología en la Universidad Central de Venezuela (UCV), que se convertiría en su casa durante toda una vida. Cursó distintas materias que demandaron de su dedicación y constancia. Un año más tarde la vida le cambiaría por completo.

Una mañana Gamboa caminaba a encontrarse con su padre, cuando pasó por la Plaza del Rectorado donde se encuentra el famoso «Reloj de la UCV», allí  unas voces angelicales captaron su atención. Se devolvió para investigar quiénes eran esos jóvenes y se enteró, sin querer, que allí ensayaban los integrantes del Orfeón Universitario. Desde ese día Gamboa albergó en su corazón el deseo fugaz de pertenecer a la agrupación

Fue el 9 de octubre de 1962 que decidió audicionar ante el exigente director del Orfeón, Vinicio Adames. La gripe y la ronquera de aquel día no empañaron su magistral presentación de  la canción popular llamada «Mare mare», con arreglo de la maestra Modesta Bor; lo que le permitió salir airosa y tener su pase de acceso a la agrupación que años más tarde la recibiría como una de sus solistas.

Edición UR

¿Qué sintió al haber quedado en la coral de la UCV?

-Entrar al Orfeón Universitario fue una meta que yo me tracé, no a tan temprana edad, canto desde que era niña, desde los tres años que mi papá me acompañaba con la guitarra; él la cantaba de oído, no iba a ninguna academia, tenía facilidad para eso. 

¿Cómo fue su relación con Vinicio Adames y Antonio Estévez? ¿Los  conoció? 

-Vinicio Adames y Antonio Estévez para mí fueron unos modelos con los cuales me sentía obligada a ser una buena ciudadana y una persona dispuesta a contribuir con el desarrollo de la agrupación en todo momento. Además, eran unas personas que tenían un liderazgo tan grande que te motivaban para que tú fueras mejor  aún de lo que tú te podías  imaginar.

El Orfeón de la Universidad Central de Venezuela fue creado en 1943 por Antonio Estévez, durante la rectoría del doctor, Rafael Pizani.

La tragedia que enlutó al país

La madrugada del viernes 3 de septiembre de 1976 el avión C-130 de la Fuerza Aérea Venezolana que transportaba al Orfeón de la UCV y su director, Vinicio Adames, se estrelló a 200 metros de la pista de aterrizaje en Terceira, una de las 9 islas de Las Azores en Portugal. En el accidente murieron 68 personas en total.

Las tormentas «Emily» y «Francis» fueron las causantes de azotar a la isla para aquel entonces. El Festival Internacional del Cántico Coral que se realizaría en Barcelona, España, no contó con la participación de las voces angelicales del Orfeón Universitario.

Edición UR

Medios de la época reseñaron que se tuvo acceso a la grabación de la conversación entre el funcionario de la torre de control de la pista de aterrizaje de Las Azores y el piloto del avión C-130 en el cual iba la agrupación. Se escuchan voces de pánico, al maestro Vinicio Adames tratando de impartir la calma y los cánticos corales del grupo. Así transcurrieron las últimas horas antes de precipitarse a tierra.

«El país se paralizó por más de una semana, entre que ocurrió la tragedia, regresaron los cuerpos, el país se paralizó prácticamente (…) gentes jóvenes que tenían planes, tenían sueños, que eran artistas, que tenían entusiasmo y todo eso fue truncado con esta adversidad».

Una nación lloró por la partida de estos jóvenes que tenían grandes sueños, los cuales fueron truncados por los vericuetos de la vida. El Orfeón renacerá entre las cenizas de la mano de Graciela Gamboa Y Raúl Delgado Estévez, y de esta manera perpetuar con el legado del maestro y director fundador, Antonio Estévez

El 27 de marzo de 1977 reapareció la agrupación en un concierto que ofrecieron en el Aula Magna de la «Casa que vence las sombras», alrededor de las 11 de la mañana. La ovación del público y la sensibilidad marcaron la pauta en esta velada que encantó.

Edición UR

¿Se imagina usted en un futuro a la UCV sin la «Voz plural del Orfeón»?

-Imposible «su voz se seguirá oyendo en esta Universidad» por su solidez, desarrollo, trayectoria y sobre todo porque está sembrado en el sentimiento nacional y en la cultura venezolana. Todo el país y el pueblo venezolano lo conoce y lo reconoce. 

Que quede claro… ¿el Orfeón no llegó a comulgar con ningún partido político?

-¡Absolutamente, no! Así tenía que ser para mantener la armonía en el trabajo… evitando las distancias. Son grupos muy heterogéneos incluso ideológicamente.

Sin duda alguna, Graciela Gamboa dedicó toda su vida a la cultura del país, como bien ella dice que su «vida artística arropó su vida profesional», puesto que es más conocida en este mundo que como orientadora en el área de la psicología.

Hoy en día esta venezolana no se imagina otra vida apartada de la cultura que le aportó mucho a su formación como ciudadana. Desde los 3 años ya sabía que su primera pasión sería el canto.

Jean Carlos González/ Unión Radio