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El nuevo primer ministro designado, Paolo Gentiloni. Foto EFE.

Gentiloni ve un «acto de civismo» dar la nacionalidad a hijos de extranjeros

18/06/2017 | 08:45 am


ROMA.- Conceder la nacionalidad a los hijos de los extranjeros nacidos y crecidos en Italia es «un acto de civismo», ha defendido el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, en relación con un proyecto de ley en el Parlamento que plantea esta posibilidad.

«Ha llegado el momento de considerar a estos niños ciudadanos italianos a todos los efectos, se lo debemos, es un acto de civismo. Espero que el Parlamento lo haga muy pronto, en las próximas semanas», dijo en una entrevista publicada hoy por el diario «La Repubblica».

Gentiloni se dirigió a «la parte de la opinión pública que ve con desconfianza» esta medida para subrayar que «convirtiéndose en ciudadanos italianos adquieren derechos pero también deberes» y dijo que no supondrá ningún peligro para la cultura e identidad italiana.

El proyecto de ley, actualmente en fase de tramitación en el Senado, amplía los criterios para obtener la nacionalidad y afecta sobre todo a los niños nacidos en Italia de padres extranjeros o que llegaron al país cuando eran pequeños.

En Italia la nacionalidad se concede en base al «ius sanguinis», según el cual un niño es italiano si al menos uno de los padres lo es, mientras que el hijo de extranjeros, aunque haya nacido en el país, solo puede obtener ese estatus cuando cumple 18 años y después de haber residido «legal e ininterrumpidamente».

El proyecto de ley, impulsado por el Partido Demócrata (PD, en el Gobierno), añade dos nuevos criterios para conseguir la nacionalidad antes de la mayoría de edad: el «ius soli», derecho del suelo, y el «ius culturae», el derecho relacionado con la educación.

Según el primero, si un niño nace en territorio italiano adquiere la nacionalidad pero en el texto se ha añadido una excepción para que esto ocurra solo si al menos uno de los padres reside legalmente en Italia durante al menos 5 años.

Según el segundo, podrán solicitar la nacionalidad los menores extranjeros nacidos en Italia o llegados antes de los 12 años que hayan sido escolarizados en el país durante cinco años.

Un informe de la Fundación Leone Moressa asegura que con esta reforma adquirirán la nacionalidad alrededor de 800.000 jóvenes, el 80 % del millón de menores que residen actualmente en el país, con una población de 60 millones de habitantes.

El proyecto ha generado un áspero debate político, con la oposición de la xenófoba Liga Norte, de parte de la conservadora Forza Italia (FI), y del Movimiento Cinco Estrellas, que ha avanzado que se abstendrá por considerarla una medida electoralista.

La etapa del texto en el Senado se prevé también complicada pues el partido en el Gobierno no cuenta con una mayoría holgada en esta sede, lo que podría poner en riesgo su aprobación.

El vicepresidente del Senado, Maurizio Gasparri, de la berlusconiana FI, definió hoy la medida como «una ley-panfleto que atraería más inmigrantes ilegales a Italia y, por lo tanto, más inseguridad, más caos, más degradación y más racismo».

Por contra el subsecretario del Ministerio de Exteriores, Benedetto della Vedova, dijo que «ofrecer la opción de la nacionalidad, a condiciones rigurosas como las previstas, es señal de fuerza, un factor de integración y una medida que genera más seguridad para todos».

La Conferencia Episcopal italiana (CEI) se ha mostrado a favor y el presidente de la Comisión para las Migraciones, monseñor Guerino di Tora, considera que «no se trata de abrir una realidad nueva sino de reconocer una situación que ya existe», en una entrevista publicada hoy por «Il Corriere della Sera».

EFE

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