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La fotógrafa Gao Yuan posa con una seguidora en la apertura de su exposición sobre la historia del rock chino en los años 90. Foto EFE

Exposición fotográfica de los años dorados del rock en China

«Aquella época era más pura», rememora el ahora productor Hu en la apertura de una exposición, la de su amiga Gao Yuan, una fotógrafa que ha traído hasta uno de los centros de ocio más importantes de Pekín un trocito de los años dorados del rock en China

24/10/2015 | 09:30 am


PEKÍN.- Hu Jiawei sonríe cuando se topa con su pasado, una fotografía en la que aparece con el torso desnudo y una larga melena negra recogida en una coleta, hablando con otros compañeros de conciertos. Eran los 90 y él, un rockero «de espíritu». De los que ya no quedan en China.

«Aquella época era más pura», rememora el ahora productor Hu en la apertura de una exposición única, la de su amiga Gao Yuan, una fotógrafa que ha traído hasta uno de los centros de ocio más importantes de Pekín un trocito de los años dorados del rock en China, los 90, y que ella vivió en primera persona.

Gao quiso hacer una «recopilación de fotografías para sus amigos» y ha acabado con un libro editado por la revista Lens del que se han vendido entre 50.000 y 60.000 ejemplares en dos meses y una exposición en la capital que ha servido como excusa para reunir a viejas glorias.

«Los 90 fueron la mejor época del rock en China. Ahora el país se ha vuelto una sociedad más capitalista, más superficial», comentaba a un reducido grupo de medios -entre ellos, – el editor jefe de Lens, Fa Man, en la apertura de la exposición esta semana.

Y es que, decía Fa, «las obras de arte son reflejo del contexto» y el de ahora, añade, no propicia que aparezcan bandas de rock como las de antes: «la sociedad china actual se mueve por el dinero», afirma.

La música rock en China comenzó a despegar hacia 1986, una década más tarde de la muerte del dictador Mao Zedong, liderada por Cui Jian, el conocido como «el padre del rock» en China quien, sin buscarlo, acabó poniendo letra al movimiento democrático de Tiananmen de 1989.

«Nada en mi nombre», el tema más conocido de Cui, escrito por el rockero en 1986 con tan sólo 24 años, acabó siendo el himno no oficial de una generación de jóvenes que pedían democracia y que acabaron acallados por tanques del Ejército chino en uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente del país, la masacre de Tiananmen.

Los grupos como el de Cui, los de aquel momento, «reflexionaban más», cuenta Ou Yang, quien fue bajo de la banda Chaozai («sobrecarga», en chino) y hoy siente nostalgia por un tiempo en el que los jóvenes, tras la matanza de Tiananmen, «no tenían mucho contacto con el extranjero» y, a pesar de la censura y represión, eran más críticos.

«Ahora quieren hacerse famosos en poco tiempo, ganar dinero rápido. Han perdido el espíritu», dice en medio de la gran sala de exhibición donde su amiga Gao expone las fotos de su «vida cotidiana».

Tanto Ou como sus coetáneos lamentan esa falta de «profundidad». «No hay nadie que pueda recoger el testigo de los rockeros de los 90», asegura contundente la fotógrafa Gao Yuan, aunque en declaraciones expresa su deseo en que vuelva a resurgir una generación como la de los años dorados.

«Ojalá sea así. En chino siempre se dice que una vez que se toca fondo, se vuelve a resurgir», expresa con optimismo la artífice de la exhibición.

No obstante, aunque en los escenarios no se vean a estrellas como Cui, ello no significa que no existan rockeros en China. «Muchos jóvenes ahora también hacen rock, pero el ambiente en el que viven es diferente», cuenta el periodista especializado Fa Man.

«Tienen una situación complicada, es difícil vivir de la música y optan por lo comercial. Los que hacen temas buenos quizá no pueden sobrevivir», explica.

Con él coincide la leyenda, Cui Jian, quien en una de sus últimas entrevistas afirmaba: «Los músicos actuales no han sabido despojarse de la comercialización».

Para el padrino del rock en China, ésa, más allá de la censura impuesta por el Partido único, es la única clave para dejar que «la creatividad florezca».

EFE