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Héroes del cacao venezolano

CARACAS.- En el marco del Día Mundial del Chocolate, los héroes del cacao venezolano no pueden pasar desapercibidos.

Soñadores que en medio de las adversidades han convertido al cacao en su medio de sustento, guiados por esa pasión, determinación y amor que los ha hecho merecedores de reconocimientos internacionales. Representantes de un tricolor con forma de tableta o bombón, elaborados con el mejor cacao del mundo, el venezolano.

Este 13 de septiembre se enaltecen sus historias como ejemplo de superación y de impulso para todos los emprendedores que aún apuestan al país y el rescate de su cultura.  

De Barinas a París y sin pasaporte

Gracias a la inspiración de la cultura mexicana, bajo el nombre del Cakawa, dos mujeres decidieron emprender y resaltar los sabores venezolanos con sus maravillosos bombones; elaborados inicialmente dentro de ese calor de hogar, que deleitaba solo a familiares, amigos y conocidos; para años después darse a conocer en gran parte del país y del mundo.

En paralelo, una estudiante de enfermería, Jomarelys Pericaguán, bajo la curiosidad de aprender el proceso de elaboración del chocolate, quedó atrapada en los encantos del cacao que la llevaron a dejar de lado su actual profesión, para ahora hacer de este fruto su fuente de sustento. “Ese mundo me atrapó, una vez que estás allí ya no quieres salir”, comentó.

Su amor por el chocolate fue tanto, que comenzó en su hogar, de manera empírica hasta convertirse en la cofundadora de la marca. “Cuando llegué Cakawa estaba en cero, había mucho por hacer pero no habíamos comenzando con nada (…) y ya tengo tres años trabajando como maestra chocolatera”.

Sus productos están elaborados con cacao de diferentes regiones del país, entre ellos el cacao del Sur del Lago, con el que  crea su barra de chocolate formulado al 75%. “Este chocolate  tiene notas de frutos secos, es muy dulce”.

Otras de sus creaciones emblemáticas es la barra de chocolate Península 73%, elaborada con cacao del estado Sucre y cuenta con notas a merey, tabaco y madera.  Aunque, si el consumidor lo que busca es iniciarse en el consumo del chocolate oscuro el ideal es el cacao de Barlovento, porque se adapta fácilmente a cualquier paladar.

Dentro de su línea también cuentan con cacao traído de Patanemo, Valencia, con notas a miel, flores, bosque, playa y coco. Explicó que “parece una locura pero cada chocolate, de cada región del país te va arrojar distintos sabores y distintos aromas”.

En medio de esta búsqueda por innovar en el mundo del chocolate, Cawaka encontró el tesoro que escondían los llanos venezolanos, ya que “descubrimos que en Barinas había cacao (…) una joya que nadie sabía que existía y que nosotros decidimos hacer alianza con estos productores”.

Este descubrimiento le dio vida a su barra de Barinas Chocolate Oscuro al 67%,  “un chocolate con mucha personalidad, con mucha persistencia en boca. Sus notas son  caramelos, frutos rojos, allí predomina la cereza, la fresa”. Este producto los llevaría a conocer la Torre Eiffel, pues sería galardonado con la medalla París Gourmet 2021, al obtener el puesto número nueve, de las más de cien casas de productores de chocolate que participaron.

“Realmente nos sentimos muy orgullosas de haber logrado esto, traernos este triunfo con este chocolate”.

Cakawa no solo ofrece al paladar barras de chocolate, también  panes con chocolate, mucho más accesibles al público en medio de la pandemia.

¿Algún mensaje para los emprendedores venezolanos?

  • Yo creo que lo más importante es la disciplina, la constancia y el amor que  nosotros le pongamos a las cosas. Ese para mí es el secreto del éxito de cualquier emprendimiento acá en Venezuela.

Es duro, difícil pero no es imposible, realmente todos  lo que nosotros nos propongamos lo vamos hacer con constancia, disciplina, mucho amor y dedicación. Lo digo con experiencia porque comencé haciendo chocolate en casa (…) y ahorita tengo cinco años de experiencia.

De tortas de lodo a bombones con relleno

En medio de la búsqueda de un joven por unas maracas de cacao, en el 2014, la subregión de Barlovento, estado Miranda, sería testigo del nacimiento de una idea, que primero se convirtió en postre y de allí en emprendimiento.

Herencia Divina, fue fundada por Miguel Rodríguez, quien inspirado en una hacienda que había dado cobijo a muchas generaciones, ahora le ofrecía la oportunidad de probar de sus tierras este fruto tropical, del que solo pudo calificar como “divino” luego de entrar en contacto con su paladar.

Este cacao le otorgaría la victoria en el concurso de pastelería y chocolatería del que era participante en aquel momento.

“Herencia Divina, ese fue el nombre que le coloqué al postre (…) y ese fue el postre ganador. De allí en adelante Herencia Divina tomó un significado muy bonito y decidí darle forma pero a través de barras de  chocolate que hablarán de los orígenes que tenemos en el país”.

Criado en una familia donde el amor por la cocina y la pastelería siempre estuvieron presentes, Miguel cuenta como desde niño dedicaba sus tardes a realizar tortas de pantano. Ya entrado en el bachillerato decidió lanzarse tímidamente al mercado, con la elaboración de pequeños bombones que vendía a sus compañeros durante la hora de descanso.

Sus conocimientos empíricos en el mundo de la cocina fueron perfeccionados una vez culminó el liceo, tiempo en el cual decidió estudiar gastronomía y hacer de esta su modo de vida hace 17 años.

“El tema del chocolate es algo pasional, algo de conexión (…) En los otros trabajos, o en las otras áreas  siempre los disfrutaba, pero  sentía que era trabajo. Mientras que en el chocolate, por muy fuerte que sea el trabajo, es tanta la pasión (…) que siempre lo estoy disfrutando”.

Sus productos están enfocados en brindar al consumidor una alta calidad sensorial, ese equilibrio entre el cacao 100% venezolano y los demás ingredientes, alguno de ellos importados.

“La diferencia con los otros productos, es que nosotros desde que arrancamos nos hemos enfocado muchísimo en lo que es la calidad, incluso seguimos con ese lema de sacrificar calidad por encima de cantidad”.

Herencia Divina obtuvo medalla de plata en el Concurso International Chocolate Awards, en el año 2017, “con la barra que hicimos en homenaje a Doña Petra Galarraga: Sabores de Doña Petra 65%”, perteneciente a su línea Herederos del Cacao.

Grandes Cacaos bajo cero - La Voce d'Italia

El fundador comenta que la experiencia fue tediosa, pero obtuvo su recompensa, ya que “enviar las muestras de Caracas a New York y que lleguen en buen estado, es tarea difícil. Se enviaron a través de DHL, contratiempo, porque el concurso avisa solo días antes de la entrega de muestras”, contó para Unión Radio.

¿Qué viene próximamente para Herencia Divina?

  • Sigue creciendo la línea «herederos del cacao» , que es una línea donde dedicamos barras en homenaje a personas que tienen o tenían que ver con el mundo del cacao.

Por ahora van cuatro: Sabores de Doña Petra 65%, Iraima Chacón 84% Cacao Porcelana, Belén María Palacios y Venancio Martínez.

Alejados de la tierra, pero conectados por el Chocolate

Anabella Arcay, una venezolana residenciada actualmente en Estados Unidos, narra como en el año 2006, luego del nacimiento de uno de sus hijos, vio en el cacao la oportunidad de emprender y enaltecer el producto venezolano, junto a su esposo Darío Berti y su hermana Marianela Arcay.

Años después, lo que era un sueño se convirtió en Chocolates Arcay, donde ahora labora gran parte de su familia, incluidos sus hijos.

“Que mejor inspiración que dedicarle tributo a todas estas maravillas que tenemos en Venezuela”

Su primer acercamiento con el cacao ocurre gracias a una amiga, quien la invitó a participar en uno de sus cursos de elaboración de helados y chocolate.

Admite que “aunque no me sentía muy entusiasmada para ir, lo hice e inmediatamente me sentí completamente identificada, me sentí enganchada del chocolate y después de ese momento más nunca me he separado de él. Mi vida es el Chocolate”.

Pese al curso tomado inicialmente, se considera una persona autodidacta cuyos conocimientos empíricos la han hecho merecedora de 42 premios en el Concurso International Chocolate Awards.

“Todo lo he aprendido en el camino y todos mis conocimientos han sido por ensayo y error”.

Afirma que entre los galardones recibidos, unos de los más significativos fueron los bombones de limón y de parchita, “porque ellos constituyen mis primeras medallas a nivel mundial (…) y ellos representan para mí una fuente de inspiración para crear nuevas cosas y para darnos cuenta que si podemos lograr todas las metas que nos proponemos”.

“Mis productos se diferencian de otros chocolates porque le dedico mucho tiempo a la creatividad, me gusta inventar diferentes formas, diferentes presentaciones y diferentes sabores. Me  gusta incluir muchísimo los sabores tropicales, de nuestra tierra (…) los que nos recuerda la infancia”.

Por su parte, Marianela Arcay, gerente general de Arcay Venezuela, asegura sentirse orgullosa de los logros obtenidos por su hermana y de la receptividad que han tenido los productos en el mercado venezolano.

Al momento de preguntarle por su producto favorito, expresa con entusiasmo y entre risas: “el de sarrapia me vuelve loca, el de romero salé me enloquece y el de tamarindo yo no te quiero contar lo que es para mí”, una muestra de su pasión por este dulce de los dioses.

En exclusiva para Unión Radio, adelantó que entre los nuevos proyectos de Arcay Chocolate se encuentran nuevos presentaciones y rellenos a base de queso de cabra, “siempre innovando los sabores”.

¿Un mensaje para los emprendedores venezolanos?

  • Anabella Arcay: A todas aquellas personas que quieran emprender, que emprendan, que busquen un norte, un producto y lo desarrollen, lo prueben y lo lancen. No tengan miedo, sigan firmes; muchas veces tenemos el éxito a la vuelta de la esquina y nos cansamos y tiramos la toalla. No la tiren, sigan adelante que está muy cerca el éxito, que está muy cerca obtener lo que queremos, pero para ello hay mucho caminar.

Con una palabra, ¿Qué significa el chocolate para usted?

  • Anabella Arcay: para mí el chocolate es todo (…) se convirtió en mi vida
  • Marianela Arcay: Ejemplo de la constancia

Un siglo de historia cacaotera

En los años 90´, una familia en la península de Paria, estado Sucre, decidió transformar sus plantaciones de cacao, que desde 1830 habían sido su fuente de sustento, y aventurarse en el mundo del chocolate.

¿Su objetivo? Crear un chocolate con características únicas, que resaltaran el sabor venezolano y el amor por la tierra. Por lo que sus miembros se dedicaron a investigar y recolectar cacaos con genética única: Los Criollos.

A 31 años de esa iniciativa, chocolates Franceschi se ha posicionado como una de las marcas favoritas en el mercado del chocolate gourmet.

Claudia Franceschi, cofundadora de la marca, afirma que el sueño siempre fue transformar los cacaos ExtraFinos en chocolates deliciosos “que realzaran la genética y el trabajo que hay detrás de sembrar un árbol de cacao”.

Comenta que su dedicación al chocolate “es el trabajo más sabroso, dulce y gratificante que hay (…) es apasionante y divertido”, ya que, asegura, se logra impactar en toda la cadena de trabajo, desde el agricultor hasta el consumidor final.

Chocolates Franceschi se diferencia de otros productos gracias a la visión de Vicente, Alberto y Juan de Dios, quienes inspirados en el mundo del vino plasmaron esos sabores en sus chocolates.

Su producto favorito es el Canoabo 70% debido a sus notas cítricas, frutales y potente aroma. Además, del Río Caribe, un chocolate que le recuerda a casa.

En 2012 Chocolates Franceschi se aventuró en llevar sus productos a los concursos internacionales donde en su primera participación, en el International Chocolate Awards, obtuvieron su primer galardón, uno de los más significativos para la cofundadora.

“Por supuesto al principio nunca se nos ocurrió, pero esta idea surgió en el 2012, nos sentimos atrevidos e inseguros en ese momento porque no creíamos que estábamos listos para que un jurado internacional nos evaluara pero igual lo hicimos y ganamos. Fue muy satisfactorio”.

Recientemente fueron reconocidos por el Academy of Chocolate de Reino Unido; “tres de nuestros chocolates en las categorías Tree to Bar con Rio caribe 70% y Cuyagua 72%  con medallas de Bronce; y en la categoría Bean to Bar Under 90% con Carenero 70%”.

¿Alguna anécdota en medio de este proceso que le gustaría recordar?

  • Tengo muchas, pero nunca me podré olvidar las primeras veces que descascarillé los granos de cacao con la mano, era un trabajo al principio fascinante pero después se convirtió en laborioso, los dedos me dolían mucho y resolvía hacer el trabajo en el carro mientras esperaba en los semáforos. Mi carro siempre olía a cacao: un olor muy particular y verdaderamente fuerte.

Luego pudimos comprar una maquinita que nos ayudaba a romper los granos, pero había que separar la cáscara, para hacerlo más rápido se nos ocurrió utilizar un ventilador. La cáscara salió volando por todos lados  y un mes después seguíamos consiguiendo cáscaras en lugares insólitos.

¿Qué viene próximamente para chocolates Franceschi?

  • Seguir creciendo y apostarle a este mundo tan maravilloso. Seguiremos trabajando en el mundo del cacao y el chocolate fino para llevar un cuadrito de chocolate venezolano a todos lados.

El alimento de los dioses

Desde la antigüedad las propiedades y delicioso sabor de una semilla, conocida como cacao, fueron tales que llegó a ser considerado por muchos como un producto proveniente de la divinidad, incluso los científicos de la época la denominaron Theobroma cacao, que en griego quiere decir “alimento de los dioses”.

En la época precolombina el caco incluso fue usado como moneda de intercambio por los Mayas, Incas y Aztecas, debido a su inigualable sabor y versatilidad.

Aunque, anteriormente solo se empleaba para elaborar una bebida espesa y espumosa, llamada  “tchocolatl”, ahora los granos de cacao son procesados para elaborar el más delicioso chocolate, cuya presentación varía de acuerdo al gusto del consumidor: tabletas, bombones, tortas, panes y hasta caramelos.

La idea de celebrar el Día Mundial del Chocolate nació en la Francia de 1995, para rendir homenaje al escritor británico Roald Dahl, autor de la historia «Charlie y la Fábrica de Chocolate», iniciativa que fue apoyada por diversos países, entre ellos Estados Unidos, dado que ese día también nació Milton S. Hershey, el fundador y dueño de la Compañía de Chocolates Hershey.

Maybert Pinto/Unión Radio

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