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El artista británico Tricky, cortesía

El oscuro universo musical de Tricky puso a vibrar los cimientos de Santiago

25/04/2018 | 07:29 am


SANTIAGO DE CHILE.- El artista británico Tricky desplegó este martes en Santiago de Chile un espectáculo repleto de tatuajes, luces bajas y potentes bajos con los que transportó a los cerca de mil asistentes a su universo de locura musical del género trip hop de los años 90.

El concierto, celebrado en el barrio Bellavista, un rincón bohemio de la capital chilena, hizo las delicias de los fans del también productor y actor de Bristol (Inglaterra) siete años después de su última visita a esta ciudad.

La noche comenzó bajo la tutela de DJ Haití, una de las referencias locales de la música electrónica, que encandiló al público con su mezcla de sonidos tribales con influencias originarias alemanas.

Tras una breve pausa, el público comenzó a rugir y de las sombras, como si de su propia vida se tratase, surgió la figura de Tricky, el plato fuerte de la noche.

Adrian Thawks, el británico oculto tras el alias artístico, se ha caracterizado siempre por transmitir un mensaje muy personal en sus canciones, donde el pronto abandono de su padre y el suicidio de su madre causaron un impacto demoledor y marcaron su carrera.

Entre las canciones más aclamadas estuvo «Hell is round the corner» (El infierno esta al otro lado de la esquina), o «Nothing changed» (Nada ha cambiado), que hicieron saltar y vitorear a los asistentes hasta caer rendidos a merced del intérprete.

Tricky aterrizó en Santiago para desvelar su último disco «Ununiform»(2017), y para afianzar a la fanaticada que el excolaborador de Massive Attack mantiene en el país más austral del mundo.

«My palestine girl» (Mi chica palestina) fue otro de los grandes temas de la noche, una canción muy en boga en la esfera cultural underground santiaguina por su significado político, ya que en Chile reside la mayor comunidad palestina fuera del mundo árabe.

Un furor que culminó con canciones como «Sun Down» (Puesta de sol), con los que el artista británico comenzó a despedirse del público chileno, un nicho que ha sabido copar con su carisma e irreverente mirada musical, clásica ya para la generación que vivió el surgir de la electrónica en los años 90.

EFE