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El nuevo jefe de la Oktoberfest quiere darle otro «tono» a la fiesta

01/09/2019 | 09:24 am


MÚNICH.- El político conservador Clemens Baumgärtner, nuevo asesor económico de Múnich es, desde marzo, también jefe de la Oktoberfest de Múnich, la famosa fiesta de la cerveza alemana, un cargo que es el segundo en importancia en la ciudad bávara después del de primer alcalde.

Baumgärtner actuó hasta ahora como nuevo director del festival más bien desde las sombras. También ahora, cuando falta poco para el 21 de septiembre, día en que comenzará la fiesta de la cerveza, este político democristiano de la CDU de la canciller Angela Merkel tiene un perfil más bien bajo.

«Esta es mi primera ‘Wiesn’ como director de la fiesta y no como visitante. Por eso primero observo todo de cerca y luego pienso en si hay que hacer cambios», afirma. «Lo más importante es preservar el carácter de fiesta popular del evento», asegura.

«Wiesn» significa «prado» en dialecto bávaro y es el nombre con el que se conoce el terreno de 34 hectáreas en el que predomina la grava y sobre el que están instalados los puestos de cerveza, de comida y las atracciones. 

A fin de cuentas, la «Wiesn» es un evento distintivo no sólo de Múnich y Baviera, sino «también de toda Alemania, porque es muy apreciada en el exterior», añade. Para él, nacido en Múnich, es un honor especial dirigir ahora la mayor fiesta popular del mundo.

Clemens dice que «de ninguna manera» hay que cambiar nada de la idea original. «Pero sí se puede hacer algo en relación a su tono, muchas veces equivocado», dice. «La Wiesn no puede ser reducida a comer y beber», señala.

Para él, la idea de que se trata de una fiesta sólo para beber se queda corta. «Hay una buena porción de los asistentes que ni siquiera van a la carpa», asegura, sino que pasean por sus calles y disfrutan de sus atracciones.

A fin de cuentas, la «Wiesn» ofrece audaces atracciones de parque de diversiones modernas así como carruseles de cien años de antigüedad. «Hay jóvenes que van a la «Wiesn» y se suben cinco veces a la montaña rusa porque les encanta», afirma.

Baumgärtner fue elegido sucesor de Josef Schmid (del CSU, el partido hermano bávaro de la CDU), quien pasó al Parlamento regional, por el consejo municipal a fines del año pasado.

Su receta para esta fiesta popular será mantener las costumbres pero introduciendo algunas innovaciones. Es así como, por primera vez, los visitantes chinos podrán pagar por su cerveza y su «Hendl» (el pollo asado típico de la Oktoberfest) mediante el sistema de pago online Alipay.

En cuanto a la discusión acerca del precio de la cerveza, Baumgärtner prefiere no entrar en la polémica. En su opinión, un aumento del tres por ciento todavía «es aceptable». Afirma que lo enoja el debate sobre los precios demasiado altos de la cerveza en la «Wiesn». Asegura que tanto la cerveza como la comida no son considerablemente más caras que en los restaurantes del centro de la ciudad.

Por otro lado, la fiesta de la cerveza garantiza la más alta calidad. No cualquiera puede tener su puesto en la Oktoberfest y además, tener políticas que apunten a preservar el medio ambiente suma puntos. Es así como muchos apuestan a los productos regionales y al reciclaje reutilizando, por ejemplo, el agua que se emplea para enjuagar los jarros de cerveza para los inodoros.

El nuevo jefe de la Oktoberfest y padre de dos niños tiene su propia manera de disfrutar de la fiesta de la cerveza. «Comprar a la entrada una bolsa de almendras tostadas e ir luego a la noria», cuenta.

Después se dirige a la carpa gigante, o al teatro de ilusiones «Schichtl», de 150 años, en el que se «decapitan» personas a plena luz del día (gracias a un truco de magia, por supuesto). A las montañas rusas no se sube. «Me revuelve el estómago», confiesa.

dpa

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