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Mariángel Paolini/Unión Radio

Cocina Segura: Cuando la cantina escolar no es una opción

15/09/2016 | 12:51 pm


CARACAS.-Muchos dicen que es una moda, que es una consecuencia de la ingesta desmesurada de alimentos con exceso de colocarantes y aditivos, que ahora se diagnostican más y así un sin fin de argumentos que sirven para justificar la gran cantidad de casos de niños y adultos que cada día confirman que deben ajustarse a una dieta de exclusión por recomendación de su médico tratante: son las hipersensibilidades alimentarias un “estilo de vida” que está instalándose en cada vez más hogares de nuestra región y que requiere preparación, paciencia y dedicación.

Mariángel Paolini, explicó en el programa A Tiempo de Unión Radio que la hipersensibilidad alimentaria, el término más recientemente acordado para agrupar a las alergias e intolerancias alimentarias Se define como la presencia de síntomas o signos recurrentes, originados por la ingesta de uno o más alimentos o ingredientes a una dosis tolerada por personas sanas.

Dada la naturaleza del alimentos y su reactividad después de ser ingeridas se pueden clasificar de la siguiente manera:

1) Reacciones inmunológicas (hipersensibilidad alérgica):

  1. a) Mediadas por IgE (p. ej. anafilaxia, urticaria aguda, síndrome de alergia oral)
  2. b) No mediadas por IgE  (p. ej. enfermedad celíaca)
  3. c) combinadas (IgE-dependientes e IgE-independientes, tales como la gastroenteritis eosinofílica o la dermatitis atópica)

 

2) Reacciones no inmunológicas (hipersensibilidad no alérgica):

  1. a) Metabólicas (p. ej. intolerancia a la lactosa)
  2. b) Farmacológicas (p. ej. a la tiramina [quesos, arenques adobados], cafeína, teobromina [chocolate, té, refrescos o gaseosas], histamina [pescados, chucrut], triptamina [tomates, ciruelas], serotonina [plátanos, tomates)
  3. c) Tóxicas (p. ej. toxinas alimentarias)
  4. d) Otras no clasificadas (p. ej. sulfatos)

 

En cualquiera de los caso anteriormente mencionados, la solución generalmente está atada al manejo de una dieta de exclusión que limita la exposición al alimento potencialmente dañino, casi siempre para toda la vida.

Si todo marcha bien, el diagnostico se hace a temprana edad, por lo que al escolarizar al niño los alimentos deben ser enteramente preparados en casa para evitar el riesgo a las reacciones, sin embargo, en un entorno menos controlado, los accidente pueden ocurrir.

Desde intercambiar la merienda, hasta conseguir algo de la cantina escolar, los niños con hipersensibilidad alimentaria tienden a “querer comer” lo que los otros niños están comiendo, pues aún no tienen consciencia plena del daño que les puede producir.

Con esta “novedad” iniciamos un nuevo año escolar, en el que en ausencia de estadísticas, posiblemente las maestras tengan estudiantes sujetos a régimen especial de alimentación y no lo saben, la cantina escolar continúa ofreciendo su habitual carta de opciones que además de poco saludables, están elaboradas con los principales alergenos (gluten, lácteos, cítricos, entre otros) así que esta dinámica de los escolares de comprar sus meriendas, queda prácticamente fuera del rango de opciones de este cada vez más creciente número de niños con alergias e intolerancias alimentarias.