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Cineasta Gerbase: Es triste que boicot forzara cierre exposición en Brasil

14/09/2017 | 10:40 am


SAO PAULO.- El cineasta brasileño Carlos Gerbase aseguró que el boicot de grupos conservadores que forzó el cierre de una exposición en Brasil «es triste y la tristeza no tiene nada que ver con el arte», según un artículo publicado hoy.

«No interesa si era arte: Era pensamiento», señaló Gerbase.

La exposición centrada en la historia de la cultura queer brasileña e inaugurada hace un mes en el estado de Porto Alegre, fue cerrada en el Santander Cultural después de las críticas iniciadas por el Movimiento Brasil Libre (MBL), un grupo conservador nacido en 2014. El MBL y otros grupos llegaron a organizar un complot en las redes sociales contra el Banco Santander, dueño del espacio cultural donde se exhibía la muestra.

«La libre manifestación de pensamiento no es una prerrogativa de las obras de arte. Discutir si la exposición Queermuseu, en Santander Cultural, tenía valor artístico o no es irrelevante delante de lo que sucedió», señala Gerbase, en el artículo publicado por el diario Zero Hora.

Y añade: «Debatir si las pinturas y las instalaciones eran de ‘buen gusto’ es más irrelevante todavía. La irrelevancia máxima es intentar definir si había algún tipo de pornografía. Eso es más inútil que secar el hielo».

«Lo que alguien llama de pornografía puede ser la fe religiosa de su vecino», puntualizó. Para el cineasta, «lo que realmente importa es analizar la manera en que la exposición» fue «atacada por personas que se sentían incomodadas».

«Vivimos, al menos teóricamente, en un Estado de Derecho. Los incomodados tenían varias opciones. Retirarse (de ahí viene la frase ‘Los incomodados que se retiren’) o dejar a los no incomodados en paz. Sería una belleza, pero no», agrega.

Las obras que generaron la polémica fueron un Jesucristo con varios brazos e imágenes de niños con las inscripciones Niña marica travesti de la lambada y Niño marica diosa de las aguas.

«Los incomodados no tenían el derecho de invadir la exposición y amenazar a los que la frecuentaban, como hicieron varias veces. No tenían el derecho de grabar videos mostrando las obras de forma distorsionada para propagar mentiras. No tenían el derecho de gritar como locos que los niños estaban viendo pornografía. Fueron esas acciones físicas y fascistas, que colocaban en peligro las obras, el público y el local de la exposición, que la llevaron a su interrupción», añade Gerbase, ganador de dos premios kikitos en el Festival de Gramado por la película «Bio».

A su juicio, «la manifestación de pensamiento sobre un asunto relevante para la sociedad sucumbió a un ataque de quien no admite pensamiento diferente al suyo».

EFE