EN VIVO UNIÓN RADIO 90.3



Especialistas rusos tachan de «ridículas» limitaciones impuestas por el ministerio

19/08/2019 | 10:14 am


MOSCÚ. La orden de limitar los contactos entre científicos rusos y extranjeros para evitar la filtración de secretos de Estado ha puesto en pie de guerra a los primeros, que consideran la medida más propia de la Guerra Fría.

«El aislamiento de la ciencia rusa hará que nos pudramos», pronosticó Víctor Vasiliev, matemático de la Academia de Ciencias de Rusia, a la prensa local.

La orden del ministro de Educación y Ciencia, Mijaíl Kotiukov, emitida en febrero y mantenida en secreto hasta esta semana, impone unas draconianas reglas de conducta a los científicos rusos de todos los campos.

En caso de reunión con un colega extranjero, el director de la institución en cuestión debe informar con cinco días de antelación al ministerio sobre la identidad del interlocutor, la fecha, el lugar y el fin del encuentro.

En ningún caso el científico debe reunirse en solitario con dicho ciudadano extranjero y una vez concluya la conversación, el ministerio debe recibir un informe «detallado» sobre su contenido.

En el caso de los extranjeros, estos no podrán utilizar medios electrónicos de almacenamiento de información, sean teléfonos móviles, reproductores digitales, grabadoras, cámaras de vídeo y foto, o relojes.

El propio presidente de la Academia de Ciencias de Rusia, Alexandr Serguéyev, tachó de «ridículas» dichas restricciones, especialmente cuando incumben a organizaciones que no se dedican a actividades secretas.

«Las limitaciones significarán para nosotros la muerte. La ciencia es el intercambio universal de información con la excepción de secretos militares e industriales. Cuando hablamos de ciencia pura es importante garantizar el libre intercambio de ideas», comentó Alexéi Jojlov, vicepresidente de la Academia de Ciencias.

Por eso, la comunidad científica insiste en que la única forma de restaurar la gloria perdida de la ciencia rusa es promover la cooperación con científicos de todo el mundo y no restringir los contactos.

EFE/SPLL

Especiales

Especiales