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Catar 2022: ¿Es posible?

25/07/2018 | 09:57 am


Hace casi un par de semanas que terminó Rusia 2018 y algunos seguimos con guayabo mundialista. La coronación de Francia abrió el largo período de espera hasta el próximo gran evento de la FIFA que tendrá como sede Catar, entre noviembre y diciembre de 2022. Parece lejana la fecha, pero lo cierto es que para estar ahí presentes, la gran mayoría de selecciones nacionales pusieron en marcha sus trabajos de preparación, que incluyen partidos amistosos, módulos de entrenamiento, entre otros planes.

Venezuela no se quiere quedar atrás, aunque a priori parezca que ya ha regalado algo de tiempo en los últimos 8 meses. Rafael Dudamel, seleccionador vinotinto, presentó su proyecto “Catar 2022, objetivo de todos” con la intención de enviar un mensaje al país, invitando a unirse a esta travesía a los distintos factores que hacen vida entorno a la selección: dirigentes, fanáticos, empresa privada, parte administrativa, medios de comunicación, etc. Esa presentación me hizo recordar la frase “imaginemos cosas chingonas”, de “Chicharito” Hernández, delantero mexicano, antes de disputarse el pasado mundial. Y a su vez me pregunté: ¿Es posible realmente que la Vinotinto clasifique a una Copa del Mundo?

Voy a comenzar diciendo que me parece perfecto que tanto la FVF como el cuerpo técnico de la selección tengan un plan de acción y quieran mostrarlo al país. Se sabe de antemano que con una buena planificación se pueden alcanzar grandes cosas y para muestra tenemos la Copa América 2011 o recientemente el subcampeonato del mundo de la sub-20. Pero la meta que se está planteando sobre la mesa en este momento no es cualquier cosa. Estamos hablando de un objetivo que se ha hecho esquivo desde siempre y que no se logra solo con el deseo de todos.

Además de ser un propósito bastante ambicioso y que a muchos ilusionará, no es menos cierto que la realidad país le juega en contra a toda planificación. Simplemente no están dadas las condiciones para que la Vinotinto pueda realmente llegar al mundial de Catar y quien diga lo contrario se intenta engañar a sí mismo. Ojo, esto no quiere decir que quien escribe esta columna esté “ligando pa`tras”, “deseando lo peor” o “tirándole siempre a la selección”, como algunos allegados a la misma dicen en los pasillos. Yo, tanto como ellos, quiero ver a mi país en un evento como ese. Sueño con el día que nuestro Himno Nacional suene en un Mundial de mayores y siempre querré que se den los mejores resultados posibles, pero hay que ser autocríticos y realistas.

Reconozco las ganas del profesor Rafael Dudamel, sus logros al frente de la sub-20 y su deseo, que es el mismo de todos. Estoy al tanto del nivel que hay en el país, de esa camada de jugadores que no superan los 23 años y pueden ser un gran apoyo en las eliminatorias. Pero al Mundial no se llega solo con talento y ganas, señores. En Catar estarán las selecciones que tengan una estructura sólida, recursos, un proyecto claro y marcado, identidad, tranquilidad para trabajar, honestidad y sangre fría para tomar decisiones poco agradables ante la opinión pública. Sí, hoy la FVF carece de muchas de estas cosas, por no decir de todas.

El entorno es gris. El contexto que va a enmarcar este nuevo proceso eliminatorio para Venezuela no se ha visto nunca. En lo personal creo que no es posible llegar a Catar, aunque incluso se incremente el número de participantes. Quisiera estar equivocado y que en cuatro años tenga que decir “perdón por no creer”, pero es que sinceramente no veo la forma de que se logre este objetivo. Así no.

Adrián Acosta/Unión Radio 

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