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Buscan punto débil de los asteroides para que no impacten sobre la Tierra

25/01/2017 | 10:14 am


MADRID.-La probabilidad de que un asteroide de gran tamaño impacte sobre la Tierra y provoque consecuencias devastadoras es estadísticamente pequeña, pero no es ciencia ficción, es un peligro real que los científicos intentan evitar de la única manera posible: buscando el punto débil de estas rocas espaciales.

En este sentido, un equipo internacional de científicos, dirigido por investigadores del Instituto español de Ciencias del Espacio (IEEC), publica hoy un estudio en el que explica que la dureza, la elasticidad y la resistencia de un asteroide son aspectos «determinantes» que hay que estudiar antes de poner en marcha una misión y lanzar un proyectil cinético (no explosivo ni nuclear) para desviar la órbita de un asteroide peligroso.

Y es que, a día de hoy, hay más de 15.500 objetos que cruzan la órbita terrestre, de ellos, unos 1.500 están calificados de «potencialmente peligrosos» y tienen un diámetro de entre 100 y 150 metros, ha detallado el investigador del español Centro Superior de Investigación Científicas en el IEEC y coautor del trabajo, Josep María Trillo, en una rueda de prensa en la que ha dado a conocer los resultados de la investigación.

El trabajo, publicado en The Astrophysical Journal, basa sus conclusiones en el estudio del meteorito Cheliábinsk, de unos dieciocho metros de diámetro y unas 11.000 toneladas de masa que explotó sobre Rusia el 15 de febrero de 2013 y que se fragmentó en miles de pedazos.

Muchos de los trozos se desintegraron al atravesar la atmósfera terrestre pero más de un millar (con una masa superior a una tonelada) llegaron al suelo a velocidades supersónicas causando centenares de heridos y grandes daños materiales.

Sin embargo, de ese asteroide, «se consiguió recuperar mucho material que además estaba en muy buenas condiciones», explicó el coautor del trabajo Carles Moyano, del IEEC.

Cheliábinsk es una condrita ordinaria, un tipo de asteroides formados hace unos 4.452 millones de años en el primitivo Sistema Solar y que, desde entonces, han sufrido gran cantidad colisiones antes de llegar a la Tierra, por lo que sus minerales y componentes aparecen muy chocados y son de gran consistencia.

EFE