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Black Sabbath nombra a Santiago la sede del infierno en su despedida en Chile

Las despedidas siempre son tristes; bueno, casi siempre, porque Black Sabbath oscureció este sábado por la noche el Estadio Nacional de Santiago y lo nombró la nueva sede del infierno tras la última presentación en Chile de los llamados padres del heavy metal.

20/11/2016 | 04:50 pm


SANTIAGO DE CHILE.- Más de 60.000 fanáticos uniformados con camisetas negras y melenas, que en muchos casos no aguantaron el paso inexorable del tiempo, presenciaron la misa negra que ofició el incombustible Ozzy Osbourne, junto a sus secuaces Tony Iommi y Geezer Butler, en su gira de despedida «The End».

La homónima «Black Sabbath» fue el preludio del concierto en la capital chilena, como lo fue en la Inglaterra de 1970, cuando esta canción, que según palabras del mismo Osbourne es la melodía más aterradora de la historia, le dio el nombre al primer disco de la banda y cimentó las bases del rock.

Un viaje a la nostalgia, pero también a la tristeza genera la partida de esta banda de heavy metal en años en que los sonidos que dominan son muy diferentes. Eso fue lo que sintieron los fans chilenos tras escuchar «Fairies wear boots», «After forever» y Into the void».

Criticada por algunos, pero defendida por muchos, la voz del «Príncipe de las Tinieblas» se mantiene incólume sin importar el paso del tiempo.

El rasposo aullido de Ozzy emocionó al público del Estadio Nacional, e incluso al guitarrista de la banda Tony Iommi, quien sonreía cada vez que Osbourne llegaba tarde con la voz. Pero, ¿quién se puede enojar cuando se lleva tocando más de 40 años juntos? Cuatro décadas, pero con alguno que otro salto, eso sí.

Tras pasar «Snowblind», una apología de la cocaína, las luces se apagaron y comenzó a sonar una sirena que recordaba los instantes previos a los bombardeos de ciudades durante la Segunda Guerra Mundial. Fue el anuncio de «War pigs», el tema que paralizó 60.000 corazones.

La gira «The End» continúa ahora en Argentina, Brasil, Alemania e Irlanda, para concluir el próximo 4 de febrero en la ciudad donde comenzó todo: Birmingham. Al menos para los chilenos las presentaciones en vivo de Sabbath terminaron, pero los riff pesados permanecerán, porque hoy los ingleses nombraron a Santiago la nueva sede del infierno.

EFE