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Argentinos votarán con una mano en el bolsillo

El próximo presidente heredará una economía estancada, con amenaza de recesión, un mercado negro que ha llevado el dólar en la recta final de la campaña a 16 pesos, una inflación superior al 20 por ciento y un conflicto con fondos especulativos

23/10/2015 | 11:58 am


BUENOS AIRES.-«El órgano más sensible del hombre es el bolsillo». La frase, atribuida el general Juan Domingo Perón, cobra un especial sentido en el ajustado proceso electoral que vive Argentina.

Más de 32 millones de argentinos están convocados a las urnas el domingo para elegir a su próximo presidente. Y votarán con una mano en el bolsillo.

«Lo que le preocupa a la gente es qué va a ocurrir con su salario, con su trabajo y con su bolsillo en los próximos cuatro años», sostiene Mariel Fornoni, directora de la consultora Management&Fit.

En medio de una clima de incertidumbre ante un proceso electoral ajustado que abre la puerta a una segunda vuelta y en un contexto económico de estancamiento y volatilidad, alrededor de un 10 por ciento de indecisos tienen la llave de la Presidencia.

Aventajado en las encuestas, el peronista Daniel Scioli, seguido del conservador Mauricio Macri y del también peronista, pero disidente, Sergio Massa.

Ninguno ha detallado en profundidad sus planes para levantar la decaída economía argentina, pero, atentos a la consigna de Perón, que presidió tres veces el país, anuncian que se ocuparán de engrosar el bolsillo del electorado.

En sus cierres de campaña, anoche, los tres candidatos aventajados pidieron el voto de los indecisos y Scioli se adelantó a anunciar que bajará el impuesto de la renta, una de las medidas del Gobierno de Cristina Fernández que más ha molestado a la clase media argentina.

A apenas dos meses de dejar el poder, la presidenta argentina, Cristina Fernández, no pierde ocasión de pedir el voto para conservar los logros de la llamada «década K».

Los subsidios forman parte de su legado. El Gobierno destina cifras millonarias a este capítulo en un país donde 17,5 millones de personas viven de un cheque del Estado, bien una jubilación, una ayuda -como la Asignación Universal por Hijo- o un subsidio.

A partir de diciembre, cuando tome posesión, el nuevo presidente tendrá que echar muchos números si, como aconsejaba Perón, quiere cuidar del bolsillo de los argentinos y empezar su mandato con buen pie.

EFE