EN VIVO UNIÓN RADIO 90.3



Antonio y los ladrones de bicicletas

01/05/2021 | 10:41 am


ITALIA.- Un grupo de cineastas exhibieron en la gran pantalla lo que ocurría en la vida real de las familias italianas, las clases bajas, hambre, destrucción y mucha, mucha gente viviendo de lo ilícito: hurtos, estafas, prostitución.

El papel protagónico tuvo por nombre Antonio Ricci, esposo y padre de familia, está desempleado. Por medio del ayuntamiento de la ciudad, encuentra trabajo, pero debe cumplir con un requisito indispensable: tener una bicicleta. La bicicleta de Antonio está empeñada, así que María, su esposa, toma una decisión: empeñará todos sus juegos de sábanas y con ese dinero recuperarán la bicicleta. Así lo hacen y, al día siguiente, Antonio comienza su labor en las calles empobrecidas de la Roma derrotada y, en un descuido, le roban su instrumento de trabajo. Es decir, la bicicleta.

La película, estrenada en 1948, pertenece al Neorrealismo italiano. En este contexto, Ladrones de bicicletas es importante porque refuerza esa mirada a la vida cotidiana con el viaje de Antonio y Bruno, su hijo, por una Roma plagada de autoridades incompetentes, políticos indolentes, burgueses inconscientes, iglesias desconectadas de  la realidad.

Este es el inicio de Ladrones de bicicletas Una de las películas más sencillas, conmovedoras y trascendentes de la historia del cine.

En Venezuela, la abundancia del siglo XX nos acostumbró a los carros grandes, lujosos y con aire acondicionado y a las motos con sus motorizados. Es desde hace pocos años que algunos colectivos se han organizado para disfrutar del pedaleo citadino como deporte y distracción.

Aquí no tenemos una película sobre bicicletas, pero tenemos miles de jóvenes repartiendo comida, medicinas, ropa, caprichos; tratando de sobrevivir en esas bicicletas que se hacen frágiles frente a los carros conducidos por el abuso; que a veces sorprenden a los peatones como lo hacen los motorizados más desalmados.

En esas bicicletas que pasaron de medio para el deporte y el ocio a herramienta de trabajo. En esas bicicletas que no nos conectan con la aventura y el glamour de Manhattan, sino aquellas de la pobre Italia de postguerra. Sin olvidar que también hay millares de venezolanos con sus bicicletas, propias o prestadas, haciendo delivery en cientos de ciudades del mundo. Ricardo Azuaga. @RicardoAzuaga

Unión Radio