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El ministro alemán del Interior, Thomas de Maizière. Foto de archivo.

Alemania tiene fichados a más de 570 islamistas considerados «peligrosos»

02/02/2017 | 09:07 am


BERLÍN.- Alemania tiene fichados a más de 570 islamistas «peligrosos» y a unos 360 clasificados como «relevantes», personas sobre las que hay indicios de que desean sumarse a la lucha armada para defender sus ideas dentro del país o en el extranjero, según datos oficiales difundidos hoy.

La Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) de Alemania divulgó estas cifras en un comunicado después de que el Consejo de Ministros aprobara ayer un proyecto de ley que permitirá colocar tobilleras electrónicas para vigilar a las personas clasificadas como «peligrosas».

En ese listado se encontraba, por ejemplo, el tunecino Anis Amri, responsable del atentado yihadista cometido el pasado diciembre en un mercadillo navideño de Berlín, en el que murieron doce personas.

El ministro de Interior, Thomas de Maiziére, reconoció que las tobilleras electrónicas no son la panacea ni sustituirán las labores de vigilancia de las fuerzas de seguridad sobre determinados individuos sospechosos, pero confió en que sí evitarán que éstos desaparezcan del radar de las autoridades.

El número de las personas fichadas por la policía y dispuestas potencialmente a la violencia en los círculos islamistas ha crecido en Alemania desde 2012, aseguró la BKA.

Según explicó, cuando hay indicios de que un salafista quiere sumarse a la lucha armada, la policía analiza si lo incluye en el listado de «peligrosos» o de personas «relevantes», dependiendo de su posible actividad delictiva o de que tenga una función fija en los círculos islamistas.

El riesgo que suponen cada una de las personas incluidas en los listados policiales es evaluado de forma individual, según la BKA.

Desde el pasado septiembre, las fuerzas de seguridad alemanas cuentan con un nuevo instrumento de evaluación de riesgo (denominado RADAR-iTE), diseñado en colaboración con el grupo de trabajo de psicología forense de la Universidad de Constanza y que se espera que se aplique en todo el país para este verano.

Esta herramienta necesita una determinada cantidad de información sobre la persona sospechosa, desde acontecimientos de su vida que puedan tener impacto en su actual situación, a datos obtenidos durante las labores de vigilancia o los rasgos distintivos de su credo religioso e ideología política.

A través de un cuestionario estandarizado, explicó la BKA, la persona es clasificada en una escala de riesgo de tres niveles -alto, considerable o moderado- y se decide la intervención policial en cada caso.

EFE