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Acuarela de Turner

Acuarelas de Turner dejan la Tate Britain para llenar Buenos Aires de luz

26/09/2018 | 12:01 pm


Acuarela de Turner

BUENOS AIRES.- Un total de 85 acuarelas de Joseph Mallord William Turner (1775-1851) dejaron temporalmente la Tate Britain para llenar Buenos Aires desde hoy de juegos de tonalidades y contrastes de luces y sombras, en la que es la primera exposición del artista inglés en América Latina.

La muestra, que se expondrá en el Museo Nacional de Bellas Artes de la ciudad hasta el 17 de febrero, cuando se trasladará a Chile, es un recorrido cronológico y temático que evidencia la evolución del estilo y la importancia de las acuarelas en la vida del pintor.

Según avanza su trayectoria, puede verse el cambio que experimenta su obra en el tratamiento del color y cómo se traslada de la oscuridad a la claridad.

«Las tonalidades se vuelven más brillantes, hasta terminar en la plenitud de la luz del sol», destacó durante un recorrido para la prensa por la exposición su comisario, David Blayney Brown, uno de los mayores expertos en Turner del mundo.

Al mismo tiempo, el pintor pasa de tratar temas convencionales y un paisajismo «de composición» a poner cada vez más el foco en «lo esencial del paisaje», generando una estrecha relación entre las cosas sólidas, como los árboles, los lagos o las montañas, y «el clima que las rodea», contó.

«Recurre a herramientas como la transparencia, la luminosidad o el color del papel para mostrar los elementos naturales del mundo en toda su plenitud», señaló.

Esto hace que las olas, las nubes, las neblinas, la luz del sol y las sombras se vuelvan cada vez más importantes en las obras hasta convertirse en las protagonistas.

El primer espacio de la muestra coincide con los inicios del artista como acuarelista, hacia 1789, cuando se centró en la denominada «topografía» a través de paisajes naturales y edificios históricos, como castillos y catedrales.

Pese a que nació en Londres y estableció allí su lugar de trabajo, apenas pintó escenas de esa ciudad, ya que viajaba constantemente, algo que al principio tuvo que limitar al Reino Unido por las guerras napoleónicas que le impidieron dejar el país hasta la derrota de Napoleón, en 1815.

La «ambición» de Turner hizo que no quisiera «restringirse» a los elementos naturalistas, reveló Blayney Brown, al apuntar que, con ello en mente, introdujo el idealismo en sus acuarelas mediante escenas «más líricas», reinventando así la técnica paisajista.

Sus acuarelas gozaron de reconocimiento desde el principio, por lo que muy pronto empezó a recibir encargos para colecciones individuales y grabados, lo que le hizo construir un prestigio que se acrecentaría años después con sus pinturas al óleo.

Como era consciente de que el paisajismo «podía tener muchas formas y podía ser representado con numerosos estilos y desde tradiciones distintas», creó el «Liber Studorium» (Libro de estudios), en el que incluyó bocetos de las diferentes miradas que pueden existir hacia una misma escena natural, señaló el comisario de la muestra.

En esos dibujos (1807-1819), no tenía que preocuparse tanto por los detalles como en los encargos, por lo que podía centrarse más en los «efectos».

«En ellos se ve más claramente el principio de una tendencia a lo abstracto» y permiten «tener la sensación de estar parados detrás del hombro de Turner» mientras trabaja, apuntó Blayney Brown.

El pintor fue pasando, poco a poco, de creaciones algo sombrías y tormentosas a otras más claras, en las que «la tonalidad se vuelve más brillante y vibrante, el manejo de la luz es más expresivo y logra sacarle juego al papel para utilizar el potencial de la acuarela como medio en su máximo esplendor», afirmó.

Acuarela de Turner

Todo ello se encuentra en la sección final, en la que pueden verse los dos lugares que marcaron los últimos años de la vida y obra de Turner: la costa inglesa y los lagos de Suiza, donde pasó cada verano entre 1840 y 1844.

«En las últimas etapas, la libertad del pintor es total, incluyendo cada vez menos y menos detalles hasta llegar a una simplificación extrema de lo que representa», contó el curador.

Al finalizar el recorrido, admitió a Efe que Turner tenía ese carácter «difícil», arisco y controvertido del que tanto se ha hablado, pero hizo especial hincapié en que no hay rastro de ello en su obra.

«Al mirar estas acuarelas, no ves a una persona combativa, tensa o inoportuna: solo te dan una sensación de calma», dijo Blayney Brown, para quien es posible que su arte fuese «su mejor lado»; tanto, que gracias a él fue bautizado como un «pintor de la luz».

Todo ello puede verse en esta muestra, que, por primera vez, expone una parte de la colección de la Tate Britain en Argentina; en este caso, una selección de las 30.000 obras en papel, 300 pinturas al óleo y 280 cuadernos de bocetos del artista inglés que tiene el museo.

EFE/SPLL