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Priscilla Solórzano y Sam Marín en el estudio de Unión Radio

Advierten que ausencia de leyes para cambio de género incrementa el rechazo social a LGBT

Para Priscilia Solorzano y Sam Marín, la necesidad de cambiar de género no es una moda o un capricho, es un sentimniento que despierta en la infancia y debe ser canalizado por familiares y especialistas

25/04/2016 | 10:53 am


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Priscilla Solórzano coordinadora de activismo de Amnistía Internacional

CARACAS.- Priscilia Solorzano, coordinadora de la Red de lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales -LGBT- explicó que no todas las personas que quieren cambiar su identidad de género desean operarse los genitales. “Muchos deseamos hacer transformaciones en nuestro cuerpo y otros no. No todos pasamos por una cirugía, no todos queremos quitarnos el órgano sexual”.

“La identidad es cómo nos sentimos, cómo lo queremos expresar y cómo queremos que nos acepten y nos respeten”, precisó la también coordinadora de activismo de Amnistía Internacional y activista de Derechos Humanos.

En el Foro A Tiempo de Unión Radio, aclaró que no todos los que asumen una nueva identidad de género reciben tratamientos hormonales. “Hay personas que simplemente se identifica con el género femenino, simplemente es mujer y punto, no necesariamente hay que colocarse senos, es un derecho como tal y eso se debe respetar”.

No obstante, aseguró que el apoyo familiar es fundamental porque aporta confianza para enfrentar las dificultades sociales. “Para poder hacer las cosas como deben ser”.

Para Solórzano, el mayor escollo es la ausencia de un marco legal que regularice el cambio de género ante la sociedad. “Somos invisibles y adonde vayamos y presentemos nuestros documentos, al no concordar con nuestra imagen, se generan situaciones de discriminatorias y burlas.

Por su parte, Sam Marín, miembro de la Fundación Reflejos de Venezuela, destacó que para la sociedad venezolana es difícil entender que existan personas que no están conformes con el sexo con el que nacieron.

Para Marín, una de las mayores dificultades son las legales debido a que cuando una persona decide cambiar su identidad, sus documentos continúan perteneciendo al género con el que fueron registrados al nacer. “Eso nos repercute para poder reinsertarnos en la sociedad, para poder seguir siendo lo que veníamos siendo sin que nos bloquee esa situación legal”.

El activista en DDHH tras precisar que las personas transgénero son aquellas que en la infancia comienzan a percibir que su género no se compagina con su identidad sexual,  sufren a menudo el rechazo familiar.

Para concluir, ambos activistas aseguraron que en la temprana infancia, al comenzar a tener uso de razón, despertó su inconformidad con su género. “No estábamos felices con nuestros cuerpos”.

Escuche a Priscilla Solórzano y Sam Marín:

Sonia Pomenta Llaña/Unión Radio