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Scott Morrison

Scott Morrison, el conservador que ganó con un «milagro» en Australia

19/05/2019 | 06:46 am


SÍDNEY.- Al día siguiente de ganar las elecciones contra todo pronóstico en Australia, el primer ministro conservador, Scott Morrison, acudió hoy a su iglesia protestante habitual, mientras los laboristas hacen examen de conciencia por su derrota.

«Siempre he creído en los milagros», dijo anoche Morrison en un discurso triunfal en Sídney donde agradeció el apoyo de la «Australia silenciosa» y dedicó su triunfo a los australianos que quieren encontrar un trabajo, emprender un negocio, comprar una casa o empezar una familia.

A falta de que la Comisión Electoral publique los datos oficiales, las cifras provisionales dan la victoria a la coalición Liberal-Nacional liderada por Morrison en la Cámara Baja, a falta de saber si lograrán una mayoría simple o absoluta.

Las encuestas daban como ganador al opositor Partido Laborista, con un programa centrado en políticas sociales y contra el cambio climático, pero la coalición gobernante se impuso con promesas como bajar los impuestos e incentivar la economía.

Liberal en lo económico y conservador en lo social, Morrison ha destacado en su carrera política por defender la industria del carbón -en 2017 se presentó con un trozo de carbón al Parlamento- y su dureza contra la inmigración ilegal.

Este político de 50 años, conocido por su apodo ScoMo, envió a decenas de solicitantes de asilo que trataban de llegar por barco a Australia a centros de detención en Nauru y la isla papú de Manus en el Pacifico cuando era ministro de Inmigración entre 2013 y 2014.

Estos envíos se realizaban en virtud de un programa australiano para evitar la entrada de «sin papeles» en su territorio, una política criticada por la ONU y organizaciones de defensa de los derechos humanos.

Tras asumir temporalmente la cartera de Asuntos Sociales, en 2015 se convirtió en el ministro del Tesoro, en el que este defensor del liberalismo económico emprendió una tenaz cruzada para crear «empleo y crecimiento» a través de, entre otras iniciativas, recortes tributarios a personas y empresas.

Morrison, hijo de un agente de policía, nació en una barriada playera de Sidney, la de Bronte, situada a unos siete kilómetros del centro financiero de la ciudad.

A los 12 años conoció a Jenny Warren, su esposa actual y madre de sus hijas, Abbey y Lily, en un templo protestante de la Iglesia Unida de Australia.

Morrison se graduó en la Universidad de Nueva Gales del Sur en Económicas y Geografía y se dedicó al sector turístico antes de ganar, en el año 2000, la jefatura del Partido Liberal para el estado de Nueva Gales del Sur.

El salto al Parlamento federal se produjo en 2007, al conseguir el escaño por Cook, circunscripción situada al sur de Sidney.

Morrison, acusado por sus rivales políticos de ser demasiado ambicioso, es un forofo del equipo de rugby Sharks y un admirador del músico irlandés Bono, líder de la banda U2, por su ayuda humanitaria a África, y del nobel de la paz sudafricano Desmond Tutu.

Sus creencias religiosas -actualmente seguidor de la pentecostal Iglesia Horizon- lo han llevado a defender ideas sociales conservadoras como oponerse al matrimonio entre personas del mismo sexo, legalizado en Australia tras una consulta popular en 2017.

Ha sido criticado por su dureza con los barcos con inmigrantes de zonas en conflicto como Siria que tratan de llegar a Australia, pero él defiende que su objetivo era desincentivar este tipo de travesías peligrosas.

Aunque sus hijas nacieron de forma natural, su esposa se sometió durante años a tratamientos fallidos de fertilización «in vitro».

Morrison, que calificó estas pruebas fallidas de «infiernos emocionales», ha afirmado que encontrarse con los «no nacidos» en la siguiente vida.

A pesar de su compromiso con su iglesia, Morrison asegura que mantiene su fe al margen de la política.

«La Biblia no es un manual político, y me preocupa cuando la gente trata de considerarla como uno», llegó a decir. EFE