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Sede de la antigua Stasi/Archivo

25 años de apertura de la Stasi sacaron mas de 3 millones de actas a la luz

26/02/2017 | 09:41 am


Berlín, 25 feb (EFE).- Durante los veinticinco años de apertura al público de los archivos de la Stasi, la policía secreta de la extinta República Democrática de Alemania (RDA), han recibido más de 3,1 millones de peticiones de ciudadanos que buscan descubrir a sus delatores y saber qué averiguó el régimen comunista sobre su vida privada.

Según el balance anual realizado por el organismo encargado de velar por los archivos tras la caída de la RDA, el año pasado se registraron 48.634 solicitudes de información de ciudadanos, 14.000 menos que en 2015 y cifra muy alejada de la avalancha de 1992, cuando las actas se abrieron y más de medio millón de personas pidieron acceder a ellas.

Tras intensos debates y entre profundas suspicacias, el Bundestag (Parlamento) aprobó a finales de 1991, un año después de la reunificación del país, la ley sobre los archivos de la Stasi.

Uno de los principales defensores de esa ley fue el pastor protestante Joachim Gauck, actual presidente de Alemania y por aquel entonces responsable de la institución creada para preservar los controvertidos archivos.

Disidente en la RDA, Gauck se había comprometió a respetar las reivindicaciones de los grupos cívicos que, antes de la reunificación, ocuparon la sede de la Stasi durante casi dos semanas, para evitar que los servicios secretos accedieran a las actas y destruyeran información.

No era afán de venganza, afirmó cuando se aprobó la ley, sino una exigencia justa y una vía para reparar el daño infligido a miles de ciudadanos y activistas que sufrieron prisión, fueron expulsados del país o resultaron perjudicados en su vida laboral o social por la información recopilada por los tentáculos de la Stasi.

Poco antes de caer la RDA, este organismo contaba con 91.000 funcionarios y con más de 189.000 IM (Inofizielle Mitarbeiter o trabajadores no oficiales), personas que voluntariamente o bajo presión facilitaban a las autoridades información sobre sus familiares, amigos, vecinos o conocidos

A pesar de que innumerables documentos fueron destruidos, millones de actas con la información que recopilaron están archivadas hoy en trece localizaciones diferentes del país que suman 111 kilómetros.

El 2 de enero de 1992, el día de la apertura oficial de los archivos al público, un millar de personas se agolpó ante las puertas de la central berlinesa para conocer quién les espió. Acababa la fase de la «histeria», en palabras de Gauck, y se entraba en la de la «historia».

Entre los invitados de aquel primer día se encontraba la diputada de los Verdes Vera Wollemberger, encarcelada en la RDA por militar en el movimiento por los derechos ciudadanos y que poco antes se había enterado de que su propio marido había sido informante de la Stasi y la había delatado.

«Cuando interpelé a Knud (su marido) y él me confesó la verdad, el mundo se me vino abajo», dijo entonces Wollenberger, que creía haber llevado una vida familiar muy armoniosa con su esposo y los dos hijos de ambos.

Además de innumerables dramas personales, la apertura de los archivos provocó sucesivos terremotos en la vida pública de la nueva Alemania, al desvelarse las conexiones con la temida policía política de destacados personajes, desde el entonces rector de la Universidad Humboldt de Berlín, a conocidos futbolistas.

Un cuarto de siglo de apertura -destaca el actual comisionado para los archivos de la Stasi, Roland Jahn, al hacer balance-, han sacado a la luz la injusticia de la intervención del Estado en la vida de los ciudadanos, y han permitido a muchos miles aclarar su destino para ser rehabilitados y exigir responsabilidades.

EFE