miércoles, junio 19, 2024
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Sonya Yoncheva se consagró como la diva de la ópera en la Ríos Reyna del Teresa Carreño

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CARACAS.- Más de dos mil asistentes fueron testigos del talento, carisma y la vibrante presentación de la soprano búlgara, Sonya Yoncheva, durante su primera aparición frente al público venezolano en la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño. 

A las 7:15 de la noche del sábado, Eduardo Méndez, director ejecutivo de El Sistema, subió a la renovada y refaccionada concha acústica del teatro para agradecer la receptividad del evento y reconocer que lo que ocurrió en la sala «es una muestra de la suma de voluntades de todos los sectores del país”.

No ocultó  su satisfacción y alegría por la presencia de Yoncheva, una de las principales exponentes de la lírica mundial. “Vamos a disfrutar de esta maravillosa noche”, dijo. 

De inmediato, ingresaron los músicos de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, quienes durante la velada estuvieron bajo la batuta de Domingo García Hindoyan, esposo de la diva búlgara, y actual director de la Royal Liverpool Philharmonic Orchestra.

 ‘Tristán e Isolda preludio y liebestod’, de Richard Wagner, dio inicio a la velada, una pieza a cargo de la orquesta. 

A las 8:03pm, Yoncheva – quien lució un vestido en capas azul claro – ingresó a la sala e interpretó: ‘Tacea la notte placida’ de Guiseppe Verdi, seguida de ‘Mesicku na nebi hlubokem’ de Antonin Dvořák, al concluir la aria del compositor checo recibió un beso en la frente por parte de su esposo, así como la primera ovación del público. 

Idilio

Los asistentes no solo disfrutaron del talento y la puesta en escena de la Yoncheva, también fueron “arropados” por el enigma, la aprobación y complicidad existente entre los esposos.

El sentido del humor y la cercanía con el público estuvo presente – en cada salida de Yoncheva -, quien minutos más tarde deshojaría una gerbera amarilla mientras interpretaba ‘Le Villi: aria Se come voi piccina’, de Giacomo Puccini, al iniciar el segundo acto.

Mientras algunos de los pétalos caían en medio del escenario, la cantante guardó un puñado para lanzarlo al director de la orquesta al terminar.

De fucsia, zarzuela y “Habanera”

Tras un breve intermedio y regresar al escenario, Yoncheva vistió un traje corte sirena, color fucsia, el cual le otorgó mayor soltura al momento de jugar con la parte baja de la amplia falda. 

Luego de Tosca: Vissi d’arte de Giacomo Puccini, se dirigió al público – en un español casi perfecto -, para agradecer la asistencia y afirmó que el encuentro con los venezolanos le permitió conocer y descubrir “el país de mi esposo (…) la gente más calurosa y generosa”.

“La gentileza aquí es un regalo”, agregó la figura del bel canto. 

Con esta interpretación, Yoncheva habría terminado el repertorio pautado, sin embargo, luego de 90 segundos de aplausos y recibir un ramo de flores, decidió cantar en español y regalar a los asistentes “Habanera” de la ópera “Carmen” de Bizet, con una rosa blanca en manos, que arrojó a su esposo y quedó en manos de uno de los músicos de la orquesta. 

Se despidió finalmente con una zarzuela, y entre risas, ¡Brava!, aplausos y la demostración de afecto y cariño, el público venezolano disfrutó de la energía, talento y gran registro vocal de la diva. 

Wagner, Verdi, Puccini y Dvorak integraron el repertorio de la cantante, siendo: ‘O mio Babbino caro’, una de las arias más aplaudidas. 

Los asistentes valoraron el esfuerzo y las horas de trabajo para llevar a escena el concierto, un evento adaptado al interés local, y en el que Yoncheva parecía por momentos mostrar una versión “más cálida y tropicalizada” de sí misma, con el fin de conectar con la audiencia y la esencia de los venezolanos. ¡Y vaya que lo logró!.

Luis Gabriel Patiño/Unión Radio

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