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El reto del astronauta Kelly: volver a la gravedad tras un año en el espacio

El cosmonauta pidió a los ingenieros que trabajan en su nave hacerla «tan perfecta como se pueda»

04/03/2016 | 07:48 pm


WASHINGTON.- El mayor reto al que se enfrenta el astronauta Scott Kelly, el estadounidense que más tiempo ha pasado en el espacio, acaba de empezar y consiste en «volver a la gravedad» tras pasar casi un año en la Estación Espacial Internacional (EEI).

«Volver a la gravedad es más duro que salir de ella», declaró Kelly en su primera comparecencia ante la prensa en el Johnson Space Center de la Agencia Espacial de EE.UU. (NASA) en Houston (EE.UU.), tras regresar el miércoles de 340 días en el espacio exterior.

El objetivo de la expedición era comprobar los efectos que producen en el cuerpo humano los vuelos de larga duración, con la vista puesta en viajar en un futuro a Marte.

«Hay quien se pone muy malo en el espacio, yo simplemente no soy de esos», dijo el cosmonauta, que admite que «nunca se sintió del todo normal», pero redujo su malestar a «pequeñas sutilezas».

Sin embargo, es ahora a su retorno cuando relata «agujetas musculares, dolor de articulaciones y de columna vertebral», que se le llegó a estirar en 5 centímetros por la falta de gravedad, pero que ya ha recuperado su forma original.

«Me sorprende lo difícil que está siendo. Sabía que iba a ser algo distinto (respecto a viajes espaciales de menos duración), pero esto va más allá», confesó Kelly, que como máximo se había ausentado seis meses de la Tierra.

El impacto psicológico también es mayor y Kelly, cuya duración ideal de un viaje espacial sería de tres meses, admite que no era «capaz de asimilar» que debería ver pasar todos los meses de un año desde el espacio.

«A los tres meses piensas ‘ya llevo aquí mucho tiempo’ y te das cuenta de que aún te quedan otros nueve. Te da vueltas la cabeza», rememoró como su momento más crítico.

Kelly, padre de dos hijas, contó que echaba de menos a su familia, pero que la nostalgia tampoco se lo hizo pasar tan mal, ya que dispuso de un teléfono, desde el cual podía hacer llamadas a la Tierra pero no recibirlas.

Lo que le agobió fueron las pequeñas dimensiones de la nave que le llevó hasta la Estación Espacial Internacional: «he pasado seis meses en una caja», resumió.

Con vistas a un futuro viaje a Marte, el cosmonauta animó a los ingenieros a trabajar para «hacer ese espacio (de la nave) tan perfecto como se pueda» en cuanto a aire, temperatura e insonorización para garantizar el descanso, y en cuanto a servicios para el entretenimiento y el ejercicio, que minimicen el deterioro físico.

«No me quejo, solo digo que deberíamos hacerlo mejor (…). Tampoco es un gran reto», sentenció.

EFE