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EFE

Vergogna Meritata (Vergüenza Merecida)

16/11/2017 | 10:46 am


El pasado lunes el mundo del fútbol convulsionó con una noticia que retumbó en cada rincón del planeta. Justo cuando usted pensaba que lo había visto todo rumbo al mundial de Rusia 2018 tras la no clasificación de Holanda, Chile y Estados Unidos, aún quedaba algo guardado para la historia de la venidera justa ecuménica.

Y quién iría pensar que la siguiente selección en sumarse a la pasarela de la vergüenza sería una de las grandes potencias que la historia del fútbol ha tenido, cuyos cuatro campeonatos del mundo la ubican como la segunda nación más ganadora de copas mundiales, donde sus clubes a lo largo de la historia han sido protagonistas de historias inolvidables y en un país en el cual  en cada rincón del mismo se vive y habla del calcio (fútbol)

Si señores. Italia, la tetra campeona del mundo. La Squadra Azzurra jamás olvidará el 13 de noviembre de 2017, día en que decidieron vivir la vergüenza más grande de su rica historia futbolística, tras ser incapaces de derrotar a la noble selección de Suecia, que se encargó de acabar con la ilusión de millones de tifosi que esperaban ver a su selección sacar la garra que los ha caracterizado y levantar la eliminatoria.

Si buscamos las principales causas son muchas que llevaron a esta enorme debacle. Habría que remitirse a los días posteriores al mundial de Alemania 2006 y las secuelas de haber ganado la copa y vivir a su vez una crisis deportiva dentro del calcio italiano por amaño de partidos,  por su cuota limitada de jugadores italianos con presencia en los clubes elites del calcio y por el descuido en las bases formativas, por mencionar algunas realidades pasadas por alto.

Como todo ciclo, la azurra vivió el final de los días de su última generación dorada, con nombres como Pirlo, Totti, Del Piero, Inzaghi, Nesta, Cannavaro, jugadores de jerarquía y figuras en la élite mundial que darían un paso al costado para la llegada de las nuevas generaciones. En un recambio lógico para la oncena italiana y que debió tomarse con la mayor responsabilidad posible.

Pero nada estaba seguro. El recorrido de varios técnicos en menos de diez años rozando el límite y siendo eliminados en la primera ronda del mundial, daban un aviso de lo que estaba por venir. Con una liga donde más del 60% de sus jugadores extranjeros daba luz a que los problemas para sacar figuras italianas era cuestión de tiempo y vaya que tal día como hoy ha sido lapidario.

El ciclo de Antonio Conte generó una ilusión en la pasada Euro 2016, pero la torpe decisión de una federación con poca credibilidad trajo consigo la llegada del técnico con menos curriculum exitoso en la historia del calcio. Gian Piero Ventura llegaría con sus años encima a mantener la tradición mundialista Azurra, un reto que a primera vista lucía cuestión de rutina. Y no fue así.

Claro no todo es culpa de él. El descuido en los trabajos en las menores en Italia, una liga con pocas oportunidades para los jóvenes talentos, más polémicas por amaños de juegos, una prensa que vanagloriaba a algunos jóvenes sin grandes logros y una selección escasa, fueron los detonantes para que luego de 60 años la cuatro veces campeona del mundo se fuera por la puerta de atrás de Rusia 2018. Mundial que tendrán que ver por televisión de manera insólita, pero a su vez merecida, por la terquedad, falta de seriedad e improvisación en un ciclo que acabó por ahora con un país futbolero.

No queda más que empezar de cero, realizar una limpieza profunda en todo el calcio y reformar un torneo para dedicárselo a los italianos, pasos que se deben dar en lo inmediato para volver lo antes posible a ser competitivos y ganarse el respeto del mundo futbolístico. Talento hay, es innegable pero el trabajo duro recién comienza y hay que levantar cabeza.

Te esperamos de vuelta Squadra Azzurra.

Por Giancarlo Figliulo