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Cuánto vale una serie particular

15/11/2017 | 01:48 pm


El deporte está lleno de grandes rivalidades, algunas que transcienden a lo político, cultural y hasta religioso llegando a niveles insospechados y un índice de violencia inaceptable. Cuando se habla de grandes e históricas confrontaciones deportivas en Venezuela, el duelo entre los llamados eternos rivales tiene su toque especial.

Los Caracas-Magallanes pueden ser vistos como un campeonato aparte. La tabla de posiciones refleja la regularidad de cada equipo, pero para algunos radicales dice muy poco cuando estás abajo en la serie particular ante tu enemigo. Magallanes ya la aseguró este año tras ganar los primeros 5 cotejos y para sus fanáticos el primer objetivo está cumplido. El manager melenudo confesó, tras la cuarta derrota ante los turcos, que su equipo estaba jugando buena pelota pero no sabía que pasaba en el llamado clásico.

Al día siguiente escuchamos fanáticos decir: “señor Mike Rojas renuncie si no es capaz de ganarle al Magallanes”, imaginen lo radical de ese comentario cuando Leones ocupa el segundo lugar de la tabla con un balance de 18-7 ante los demás.

Magallanes se ampara de su hegemonía sobre el Caracas para ubicarse dentro de la clasificación,  jugando por debajo de .500 ante el resto de la liga.  Jesús Valdez pasó a ser un  nuevo “mata¨leones al sumar 4 jonrones en las primeras dos semanas, un mote que encaja muy bien en el cubano Adonis García quien desde su primera temporada en Venezuela se ha encargado de definir varios de estos juegos tan especiales.

El zapatero propinado en la 79-80 (ganó los 14 juegos de la zafra), la final de la 2010 definida en siete juegos, son algunos de los argumentos empleados por la legión caraquista-término utilizado por Fernando Arreaza-a la hora de discutir. En la otra acera recuerdan con aprecio las dos primeras finales ganadas, así como el no hit no run de Anthony Lerew que hasta ahora no ha sido imitado por algún brazo vestido de rayas.

Aún faltan cuatro capítulos. Disfrútelos y luego veremos quien se lleva la mejor parte.

Por Pedro Ricardo Maio